Raul Matas Sanchez
Poeta adicto al portal
Tu silueta, tu pelo descontrolado,
un episodio de tu ruta oscura, blanca, agreste y mi rumor apagado,
te veo lejana,
distante, como el sonido horripilante de un frenazo a destiempo,
con ese frío que siento cuando te alejas desnuda de mi cuarto,
y no oigo más hasta que me encuentras,
bajo un farol de esa calle en la ciudad de los signos,
de las luces viajeras en tiempos remotos,
cuando tu destino te separa, y te vas de nosotros,
bajo un farol repleto de bruma cuando llueve,
cuando escucho tus tacones que resuenan al pisar la nieve,
la helada careta de mis lejanos zumbidos,
como todo lo que nos damos, como aullidos,
como el lento caminar de los afligidos,
como ciertos senderos que recorro incierto,
no visto,
no escuchado,
cuando pienso en tus manos,
y veo mis ojos acurrucados,
bajo el farol de tus ojos anclado,
sin nada que decir,
ajusticiado.
un episodio de tu ruta oscura, blanca, agreste y mi rumor apagado,
te veo lejana,
distante, como el sonido horripilante de un frenazo a destiempo,
con ese frío que siento cuando te alejas desnuda de mi cuarto,
y no oigo más hasta que me encuentras,
bajo un farol de esa calle en la ciudad de los signos,
de las luces viajeras en tiempos remotos,
cuando tu destino te separa, y te vas de nosotros,
bajo un farol repleto de bruma cuando llueve,
cuando escucho tus tacones que resuenan al pisar la nieve,
la helada careta de mis lejanos zumbidos,
como todo lo que nos damos, como aullidos,
como el lento caminar de los afligidos,
como ciertos senderos que recorro incierto,
no visto,
no escuchado,
cuando pienso en tus manos,
y veo mis ojos acurrucados,
bajo el farol de tus ojos anclado,
sin nada que decir,
ajusticiado.
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