Enrique Quiroz Castro
Poeta que considera el portal su segunda casa
BAJO EL SOL DEL AMOR
Un fardel de cristal fue el recipiente
de sus lágrimas llenas de quebranto.
Del color de la sangre fue su llanto,
y su sangre color del sol muriente.
Eran mustias las horas de su aliento,
infinitas las horas de la muerte,
y los versos finales con el viento
enrumbaron en busca de otra suerte,
donde riega la aurora del lamento
sobre el seco arrebol de un cuerpo inerte.
Mas despierta la paz de un nuevo día,
y un pardal apuntala el nuevo trino
-con el brillo del mar alabastrino-
de una curva y celeste sinfonía.
Los rosales exudan su fragancia
y el arroyo de fe se apresta ya,
a brindarle a la vida la abundancia
de la fina ambrosía del maná,
y otro siglo de lírica elegancia
bajo el Sol del amor alumbrará
AUTOR:
ENRIQUE QUIROZ CASTRO
PIURA-PERÚ
2 de agosto del 2008
POR FAVOR, SOLICITO EL PRONUNCIAMIENTO
DE LOS MODERADORES SOBRE ESTE POEMA.
MIL GRACIAS.
Un fardel de cristal fue el recipiente
de sus lágrimas llenas de quebranto.
Del color de la sangre fue su llanto,
y su sangre color del sol muriente.
Eran mustias las horas de su aliento,
infinitas las horas de la muerte,
y los versos finales con el viento
enrumbaron en busca de otra suerte,
donde riega la aurora del lamento
sobre el seco arrebol de un cuerpo inerte.
Mas despierta la paz de un nuevo día,
y un pardal apuntala el nuevo trino
-con el brillo del mar alabastrino-
de una curva y celeste sinfonía.
Los rosales exudan su fragancia
y el arroyo de fe se apresta ya,
a brindarle a la vida la abundancia
de la fina ambrosía del maná,
y otro siglo de lírica elegancia
bajo el Sol del amor alumbrará
AUTOR:
ENRIQUE QUIROZ CASTRO
PIURA-PERÚ
2 de agosto del 2008
POR FAVOR, SOLICITO EL PRONUNCIAMIENTO
DE LOS MODERADORES SOBRE ESTE POEMA.
MIL GRACIAS.