Ziler
Poeta recién llegado
¡Cuánta adicción de escribir bajo la lluvia!
Las gotas caen con su diáfano mensaje,
que inconscientemente se traslada a una urgencia de escribir las aberraciones de mi lobreguez.
Noto mi pluma más tallada
con la anhedonia pertinente
de un melancólico diacrítico;
pero dejo que solo derrame su disyuntiva tristeza y quede agotada en una zozobra maldecida.
"Deja de escribirle a ella",
me dictaminaron los ecos
en mi averno sin mesura,
e inmediatamente mi papel se volvió ilegible para sus ojos,mientras ella, en su afán de ser mi pareidolia más frecuente,
quedó reducida a un simple poema mojado.
Las ironías noquean con sus bellas verdades que retumban corazas como la lira de Apolo,ya que intenté relegar tu etéreo recuerdo mundano y terminó por ser el estro de mis noches de insomnio.
Las gotas caen con su diáfano mensaje,
que inconscientemente se traslada a una urgencia de escribir las aberraciones de mi lobreguez.
Noto mi pluma más tallada
con la anhedonia pertinente
de un melancólico diacrítico;
pero dejo que solo derrame su disyuntiva tristeza y quede agotada en una zozobra maldecida.
"Deja de escribirle a ella",
me dictaminaron los ecos
en mi averno sin mesura,
e inmediatamente mi papel se volvió ilegible para sus ojos,mientras ella, en su afán de ser mi pareidolia más frecuente,
quedó reducida a un simple poema mojado.
Las ironías noquean con sus bellas verdades que retumban corazas como la lira de Apolo,ya que intenté relegar tu etéreo recuerdo mundano y terminó por ser el estro de mis noches de insomnio.
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