Ave Gar
Poeta recién llegado
Si estuvieras al lado
de la pared que veo
cada tarde, al volver
del trabajo: Gritaría.
Gritaría al verte; no
para que me escuches,
sí para que voltees
a verme.
Gritaría sabiendo que
aún vives, que volviste
segura de donde fuese
que vinieres.
Empujaría a quien
tuviese en frente mío
para así perderlo
de vista pronto.
Iría hacia ti corriendo
pisoteando hojas que
caen en este mayo
sin árboles.
Y contigo, frente a mis
ojos daría pestañeadas
fuertes para luego
restregar mis ojos gachos.
Tomaría mi realidad
por las mejillas y
halaría en ambos lados
gritando una vez más,
hacia mi corazón,
hacia muy adentro del pecho
para confundir mi voz
con nuestros latidos.
Si estuvieras al lado
de la pared que veo
espero ver el café
caliente de las nueve
esperando por nosotros
por un sorbo caliente
sin dulce ni pajitas.
Y gritaría diciendo:
¡Volviste!
de la pared que veo
cada tarde, al volver
del trabajo: Gritaría.
Gritaría al verte; no
para que me escuches,
sí para que voltees
a verme.
Gritaría sabiendo que
aún vives, que volviste
segura de donde fuese
que vinieres.
Empujaría a quien
tuviese en frente mío
para así perderlo
de vista pronto.
Iría hacia ti corriendo
pisoteando hojas que
caen en este mayo
sin árboles.
Y contigo, frente a mis
ojos daría pestañeadas
fuertes para luego
restregar mis ojos gachos.
Tomaría mi realidad
por las mejillas y
halaría en ambos lados
gritando una vez más,
hacia mi corazón,
hacia muy adentro del pecho
para confundir mi voz
con nuestros latidos.
Si estuvieras al lado
de la pared que veo
espero ver el café
caliente de las nueve
esperando por nosotros
por un sorbo caliente
sin dulce ni pajitas.
Y gritaría diciendo:
¡Volviste!