Évano
Libre, sin dioses.
Sales afuera y ves
a estrellas distantes y frías.
No son las de Neruda, ¡Joder!
Están moribundas, o muertas,
apenas titilan
y el helor te envuelve como una manta
insoportable.
Y a esa nube que reluce por la luna
no le importas,
es inerte y va de paso.
Solo falta el puto avión que deja una estela de mierda
y te recuerda que estás prisionero
en una aldea que quizás
sea una tumba prematura.
¡No!, las estrellas te muestran
el camino de la muerte.
Son una luz temporal en la mente
de nadie.
Acabo de salir de ellas
y de las piedras,
de la pizarra y el adobe,
de la construcción impenetrable
de la finitud de cada ser
y yazco otra vez en la ignorancia,
bajo las estrellas miserables.
a estrellas distantes y frías.
No son las de Neruda, ¡Joder!
Están moribundas, o muertas,
apenas titilan
y el helor te envuelve como una manta
insoportable.
Y a esa nube que reluce por la luna
no le importas,
es inerte y va de paso.
Solo falta el puto avión que deja una estela de mierda
y te recuerda que estás prisionero
en una aldea que quizás
sea una tumba prematura.
¡No!, las estrellas te muestran
el camino de la muerte.
Son una luz temporal en la mente
de nadie.
Acabo de salir de ellas
y de las piedras,
de la pizarra y el adobe,
de la construcción impenetrable
de la finitud de cada ser
y yazco otra vez en la ignorancia,
bajo las estrellas miserables.
