sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Bajo tus escaleras hacemos la montaña del alma
se suben en olas de calma
llueven las gotas desde el alba
se entona la noche desde un beso
se aclama al deseo para subir a tus pestañas
vibra en el arte la luz del verso
se acuesta en el mar el cielo en un sueño
se acentúan las lágrimas en un mismo amanecer
se ve como suena el mar en la espuma
bajando en el tiempo
esas escaleras que pertenecen a nuestra emoción
que van enseñando las distintas fases
que nos conducen a los viajes
estando en cada huella
reflejado en las siluetas
que se buscan
como ver un camino en cada lado
solo soplo en las fases
en las que el eclipse de luz
se dispara en mis venas
es cuando veo como llueven las palmas
de mis yemas
para fundirse en tu paz
para hacer al poema de la noche
y subirlo mediante el día
a las costas del silencio,
solo se que por las frases vuelas
hasta tocar la música
de cada estribillo
donde hay manjares de letras
para comer en el despierto versar
de ver a los tiempos como el alma
que enciende mis pestañas
para abrir mis pupilas
y darle tu frase a mi amor
de estrenar a las velas
que encienden al viento
y lo vuelven a llamar
en nombre de ver a los besos
como si fueran estrellas
del firmamento
porque por donde se ven las escaleras
se ve otro amanecer
y donde se esconde el anochecer
hay millones de palabras
que suben y bajan
hasta tenerte en su corazón
como dos pupilas mezcladas
de oxigeno y resplandor
que abren sus ventanas
para que el aire les de fantasía
y sobre todo amor.
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