jorgeluis
Poeta fiel al portal
LA BALADA DEL ETERNO COLEGIAL II (REMIX)
Mirando atrás
sin saber porqué
el doble de viejo
que ayer,
sumido en el reflejo
ocre de la melancolía,
lo que no pude tener
teniendo cerca la alegría
en tus labios y tus senos,
lo que se esfumó
en el humo del viento
de un cigarrillo
de mil noches
de malos sueños.
Seré ese estúpido
problema sin remedio
ni receta,
el eterno colegial
que no hablaba
apoyado en el escalera.
El eterno colegial
que no sabía
de la misa a la mitad,
topándome con aquella
Lolita idiota
devota de algún superman;
queriendo escapar del mundo,
a ningún lugar.
La balada del eterno colegial,
la balada de los perdidos;
que no se quieren encontrar,
la balada de lo que despiden
el día al alba sin rechistar,
la balaba de los que no dicen
corre y dicen calla,
la balada de los que no están
de los que lo gastan todo
y no guardan;
la balada de los que no saben
por donde andan,
de los yonquis y rameras
de los que esperan
y, desesperan,
de los que naufragan
y después navegan.
La balada del dragón y la pantera
del invierno en primavera,
del chino de enfrente y la estanquera,
la balada del eterno colegial,
la balada del eclipse y la terquedad,
la balada sucia y deslenguada,
rafia e inmoral.
La balada de las sábanas
que nunca nos llegan a arropar
bailando bajo la lluvia
entre ajustes de cuentas
de black yasrts.
La balada que encuentra
la coartada que no quiero desvelar,
la balada de los que vienen y se van,
La balada indeseada
que se pervierte
sin miedo al que dirán,
que surca el tiempo
y la luna llena de Bagdad,
que no recita a Cadalso,
Tetrarca, ni Pemán.
La balada que certifica
mi muerte antinatural.
La balada del eterno colegial.
Mirando atrás
sin saber porqué
el doble de viejo
que ayer,
sumido en el reflejo
ocre de la melancolía,
lo que no pude tener
teniendo cerca la alegría
en tus labios y tus senos,
lo que se esfumó
en el humo del viento
de un cigarrillo
de mil noches
de malos sueños.
Seré ese estúpido
problema sin remedio
ni receta,
el eterno colegial
que no hablaba
apoyado en el escalera.
El eterno colegial
que no sabía
de la misa a la mitad,
topándome con aquella
Lolita idiota
devota de algún superman;
queriendo escapar del mundo,
a ningún lugar.
La balada del eterno colegial,
la balada de los perdidos;
que no se quieren encontrar,
la balada de lo que despiden
el día al alba sin rechistar,
la balaba de los que no dicen
corre y dicen calla,
la balada de los que no están
de los que lo gastan todo
y no guardan;
la balada de los que no saben
por donde andan,
de los yonquis y rameras
de los que esperan
y, desesperan,
de los que naufragan
y después navegan.
La balada del dragón y la pantera
del invierno en primavera,
del chino de enfrente y la estanquera,
la balada del eterno colegial,
la balada del eclipse y la terquedad,
la balada sucia y deslenguada,
rafia e inmoral.
La balada de las sábanas
que nunca nos llegan a arropar
bailando bajo la lluvia
entre ajustes de cuentas
de black yasrts.
La balada que encuentra
la coartada que no quiero desvelar,
la balada de los que vienen y se van,
La balada indeseada
que se pervierte
sin miedo al que dirán,
que surca el tiempo
y la luna llena de Bagdad,
que no recita a Cadalso,
Tetrarca, ni Pemán.
La balada que certifica
mi muerte antinatural.
La balada del eterno colegial.