Y hubiese podido entregarte todo mi amor,
más cortejándote tus manitas de plata,
tan suaves como la piel de melocotón,
y así poder jugar contigo sin ser engañada.
Más no veo como poder llegar hasta ti,
por eso te escribo esta balada llena de amor,
una balada para mi niña, que nunca dejó de existir,
porque cada día llenas de alegría, todo mi corazón.
Cuando muera, acabaré escribiéndote mis momentos,
cuando me paro a pensar, si ella hubiese querido…
pero la realidad de la vida, si yo la hubiese sabido,
aunque sea la flor más bella, yo aquí me entrego.
¿A dónde te escondite, que solo escucho tu suspiro?
buscando entre sus muñecas, encontré su alma llorando,
sueña mi niña, soñad con vuestros dibujos,
que mamá te espera, para llevarte cogida de la mano
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