Los hijos de la rabia
usando como pintura de guerra
las mordidas del acné
los nudillos impresos de cualquier padrastro
la mueca en que se abstractaron tres casas de acogida
el cigarro que casi remienda el mearse en la cama
un Cristo colgado por las piernas
y el imprescindible negro
que difuminaba la sombra y la sangre
fueron a ver –ticket de por medio– a los dioses con guitarras
a que le dieran sentido a sus piezas de lego
a que le amnistiarán el “ser” y el “estar”
a que le suturaran los tímpanos
a que le hicieran un tajo en la garganta
por el que ebulleran los rencores
…mientras inhalaban las fuerzas
con las que le darían de comer sus apellidos al invierno
con las que saldrían a incendiar los campos de centeno
con las que le rasgarían un par de ojos a la venganza
con las mismas que harían sangrar al Mundo
por las dos mejillas.
Pero a uno de estos dioses lo mató la heroína
a otro el Sida
a otro el fanatismo de una bala
a otro más la heroína
otro se hizo florecer el cráneo con una escopeta
otro no superó las taquicardias
otro quedó en las muelas del cáncer
otro más con mucha paz en vena
etc…
y los que quedaron se vendieron al pop
a veladas con Hugh Hefner
a baby showers en Disneylandia
a comerciales de Coca-Cola y autos japoneses
y toda la mierda
que estuvo al alcancé del control remoto.
Hoy los hijos de la rabia
tragando asfalto y soledad
volteando hamburguesas
mascando un “lo siento, lo haré mejor…”
puliendo la vidriera
empollando odios en un cubículo de 9 a 5
nos reflejamos
en las nacaradas mejillas del Mundo
aferrados aun
al mismo revolotear de guitarras
solo para que este vacío
tenga banda sonora.
usando como pintura de guerra
las mordidas del acné
los nudillos impresos de cualquier padrastro
la mueca en que se abstractaron tres casas de acogida
el cigarro que casi remienda el mearse en la cama
un Cristo colgado por las piernas
y el imprescindible negro
que difuminaba la sombra y la sangre
fueron a ver –ticket de por medio– a los dioses con guitarras
a que le dieran sentido a sus piezas de lego
a que le amnistiarán el “ser” y el “estar”
a que le suturaran los tímpanos
a que le hicieran un tajo en la garganta
por el que ebulleran los rencores
…mientras inhalaban las fuerzas
con las que le darían de comer sus apellidos al invierno
con las que saldrían a incendiar los campos de centeno
con las que le rasgarían un par de ojos a la venganza
con las mismas que harían sangrar al Mundo
por las dos mejillas.
Pero a uno de estos dioses lo mató la heroína
a otro el Sida
a otro el fanatismo de una bala
a otro más la heroína
otro se hizo florecer el cráneo con una escopeta
otro no superó las taquicardias
otro quedó en las muelas del cáncer
otro más con mucha paz en vena
etc…
y los que quedaron se vendieron al pop
a veladas con Hugh Hefner
a baby showers en Disneylandia
a comerciales de Coca-Cola y autos japoneses
y toda la mierda
que estuvo al alcancé del control remoto.
Hoy los hijos de la rabia
tragando asfalto y soledad
volteando hamburguesas
mascando un “lo siento, lo haré mejor…”
puliendo la vidriera
empollando odios en un cubículo de 9 a 5
nos reflejamos
en las nacaradas mejillas del Mundo
aferrados aun
al mismo revolotear de guitarras
solo para que este vacío
tenga banda sonora.
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