Sobre un poste mi bandera me cantaba, con el viento a mi cara yo escuchaba, el cordón que aguantaba vibraba y de un tono su pueblo la anhelaba.
De vibraciones la bandera resonaba en una tierra asombrada que temblaba, y con temor sacudía las palmas que en sus playas se empinaban.
Por piedras montadas sus lomas se acumulaban, y entre ellas se abrían para derramar sus aguas filtradas, la pureza de su llamada las obligaba.
De sus pozos profundos su primavera se hinchaba, con orgullo sus criaturas a mi bandera acompañaban.
Sentado frente al mar abierto yo escuchaba, a mi bandera sobre un poste que me cantaba.
De vibraciones la bandera resonaba en una tierra asombrada que temblaba, y con temor sacudía las palmas que en sus playas se empinaban.
Por piedras montadas sus lomas se acumulaban, y entre ellas se abrían para derramar sus aguas filtradas, la pureza de su llamada las obligaba.
De sus pozos profundos su primavera se hinchaba, con orgullo sus criaturas a mi bandera acompañaban.
Sentado frente al mar abierto yo escuchaba, a mi bandera sobre un poste que me cantaba.