Armas
Poeta recién llegado
BARCO CASI HUNDIDO
Acaso no sabes que mi espalda se helará de muerte
al no ser surcada como cada noche?
Quién quitará mi camisa, mis armas, mi sueño,
mis horas, mis dudas?
A qué me sabrá el desayuno de cereal con hiel?
A quién convidaré de celos?
Cómo podré dejar de ser un estúpido amante?
No quiero volver a vivir y dejar esta dulce muerte de tus caderas,
este limbo de mis pesares.
Está bien.
Si así decides, lánzate del barco casi hundido
a ese mar donde no te ahogues con mi saliva.
Pero antes de irte espera. Déjame mi alma. No la lleves,
que tengo que buscar a otra
a quien botársela en la cara.
Acaso no sabes que mi espalda se helará de muerte
al no ser surcada como cada noche?
Quién quitará mi camisa, mis armas, mi sueño,
mis horas, mis dudas?
A qué me sabrá el desayuno de cereal con hiel?
A quién convidaré de celos?
Cómo podré dejar de ser un estúpido amante?
No quiero volver a vivir y dejar esta dulce muerte de tus caderas,
este limbo de mis pesares.
Está bien.
Si así decides, lánzate del barco casi hundido
a ese mar donde no te ahogues con mi saliva.
Pero antes de irte espera. Déjame mi alma. No la lleves,
que tengo que buscar a otra
a quien botársela en la cara.