la poesía y yo.
Poeta recién llegado
Eres un barco
en un océano inmenso
teniendo que soportar
olas ajenas
sin embargo, te aferras,
muchas veces las corrientes
te llevan,
casi no hay posibilidades
de elegir tu rumbo,
cuando quieres paz
hay guerra
nada es como deseas
aunque así es el mundo.
Algunas veces
tus caprichos
hacen ruido
y desde lo más profundo
brotan unos oídos,
eso basta para contentarte,
no para compensarte,
quizás nada baste
porque de todo lo que pasa
no eres la culpable.
Aun así, sonríes,
cuando te dejas abrigar
por el calor del sol,
cuando vas de la mano del viento,
te sientes protegida
porque sabes que el agua
no es tu enemiga
por más que no siempre
te haga cosquillas
y solo escuches sus retos,
pero el agua es así
hoy no lograras comprenderla
quizás mañana tampoco,
pero siempre estará allí
acompañando tu barco
de una u otra manera
cuando busques tierra firme
o sigas perdida en la marea.
Seguramente aun no lo veas
pero en el algún momento entenderás
que el mar
un día también fue barco
que reprocho sus olas,
sus tormentas, su claridad,
su profundidad,
el ser llevado de aquí
para allá,
pero ahí estuvo
intentando guiar y acompañar
bañándome con toda
su estrechez e inmensidad.
en un océano inmenso
teniendo que soportar
olas ajenas
sin embargo, te aferras,
muchas veces las corrientes
te llevan,
casi no hay posibilidades
de elegir tu rumbo,
cuando quieres paz
hay guerra
nada es como deseas
aunque así es el mundo.
Algunas veces
tus caprichos
hacen ruido
y desde lo más profundo
brotan unos oídos,
eso basta para contentarte,
no para compensarte,
quizás nada baste
porque de todo lo que pasa
no eres la culpable.
Aun así, sonríes,
cuando te dejas abrigar
por el calor del sol,
cuando vas de la mano del viento,
te sientes protegida
porque sabes que el agua
no es tu enemiga
por más que no siempre
te haga cosquillas
y solo escuches sus retos,
pero el agua es así
hoy no lograras comprenderla
quizás mañana tampoco,
pero siempre estará allí
acompañando tu barco
de una u otra manera
cuando busques tierra firme
o sigas perdida en la marea.
Seguramente aun no lo veas
pero en el algún momento entenderás
que el mar
un día también fue barco
que reprocho sus olas,
sus tormentas, su claridad,
su profundidad,
el ser llevado de aquí
para allá,
pero ahí estuvo
intentando guiar y acompañar
bañándome con toda
su estrechez e inmensidad.