Felipe Antonio Santorelli
POETA GANADOR
FELIPE ANTONIO SANTORELLI
POETISA GANADORA
BARYSHNIKOVA
GANADORES
POETAS MES DE NOVIEMBRE 2007
POETAS MES DE NOVIEMBRE 2007
POETA GANADOR
FELIPE ANTONIO SANTORELLI
POETISA GANADORA
BARYSHNIKOVA
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BIOGRAFÍA DE FELIPE ANTONIO SANTORELLI
Por él mismo.
Nací un día 24 de Noviembre del año 1960, en un país convulsionado con una democrácia en pañales, que pronto se transforamría en la oligarquía bipartidista coloquialmente conocida como cogollocrácia, pero esa es otra historia.
Mi historia en cambio está llena de viajes y mudanzas, mi idioma natal no fue el castellano, tampoco fue el italiano, sino el dialecto napoletano.
Y recuerdo que aprendí a escribir a los cuatro años gracias a mi madre, quien me sentaba en sus piernas, ponía un bolígrafo en mi mano y la llevaba, cada vez que le enviaba una carta a la Tia Enriquetta en Nola.
Recuerdo a mi padre trayéndome libros con letras gigantescas, las fábulas de Esopo fue mi primera lectura alrededor de los cinco años, cuando comencé el primer grado, cursando tanto Italiano como Castellano, hasta quinto grado y en todas las materias.
Mis primeras rimas entre los 6 y 7 años no tenian nada de poéticas, al contrario eran respuestas a la grosería más común de Hispanoamérica, con rimas como riña/piña; canasto/abasto; camión/melón; ascensor/doctor entre las que más recuerdo.
Mis primeros poemas fueron cuartetas como particha amarga/limón pintón/es que has flechado/mi corazón, sobre ese estilo.
Me interesé muy temprano por la etología, tanto es así, que me leí la enciclopedia Fauna de Felix Rodriguez de la Fuente, completica.
Recuerdo que me sentía marginado, como extraterrestre, pues no era italiano, pero tampoco me consideraban venezolano; como le dijo la actriz Pierina España a un amigo común cierta vez que fue a Italia (ella es de padres italianos):
-Aquí en Venezuela me llaman italianita, en Italia me llaman americana, ¿pero qué soy?, ¡bastarda!-
Creo que ese es el drama de muchos hijos de inmigrantes, la necesidad de pertenencia jamás llenada.
De los libros que he leído, poco es lo que recuerdo, pero al leer Cantaclaro, de Rómulo Gallegos, se me grabó una copla que me hizo entender que somos parte de nuestro entorno nos guste o no y duélale a quién le duela, la copla dice así:
Sobre la tierra la palma,
sobre la palma el cielo;
sobre mi caballo yo
y sobre yo mi sombrero.
Otro libro que me dejó una frase lapidaria como una sentencia fue Juan Salvador Gaviota; en donde leí:
-Mientras más alto vuelas más solo estás-
Y yo venía desde hacía ya mucho tiempo ocultando mi pasión por la poesía para evitarme chalequeos y denigraciones, y había decidido hundirme en mis mediocridades para no estar solo.
Fue a los 18 años, cuando conocí a Yarima, ella fue quien me convenció de que tenía valor lo que yo hacía, y pensar que cuando vio mi cuaderno casualmente, se lo arranqué groseramente de las manos, diciéndole que eso era privado y sólo yo podía leerlo, la dejé que leyera porque prometió no burlarse.
Y gracias a ella, aun hoy escribo, si lo que hago es o no poesía será el tiempo a decirlo, como decía mi padre:
-al caballo fino, lo elogia el camino-.
Si claro, curse bachillerato en el Liceo Caracas, 18 meses en la Escuela Naval de Venezuela, como cadete; allí recuerdo haber pasado todo el día y parte de la noche en lo alto del mástil (o como se llamara ese sitio) de un tanquero, recibiendo las caricias de la brisa marina, hipnotizado completamente.
Estudié un año de Ciencias Náuticas y Tres de Biología, y además me he interesado un poquito por la física y otro poco por la pscicología, sobre todo en su vertiente Gestalt.
Jamás olvidaré la primera vez que vi el mar, la primera vez que vi el cielo nocturno totalmente cubierto de estrellas, la primera vez que vi la inmensidad del llano, y la primera vez que vi la Caracas nocturna, llena de avisos luminosos
multicolores.
He vivido en Liveri, Italia, en Maracaibo y en Caracas de niño, y luego en Mamo (ENV), En Líveri otra vez, y en Boconó (Edo. Trujillo), Tovar (Edo. Mérida), y en Caracas de adulto,.
Tengo dos hijos, los dos andinos, merideños para ser exactos y ahora estoy desempleado, lo cual para mí es bien extraño, ya que de niño ayudaba a mi madre quien era costurera de zapatos, yo le pasaba la pega y a veces le martillaba los pliegues y ponía los forros. Mi padre por otro lado era ebanista, pero trabajaba de carpintero, haciendo muebles, nunca aprendí el arte de mi padre, siempre fui muy torpe con las manualidades. En Italia me pagaba los estudios trabajando la tierra en vacaciones, mayormente cosechando nueces y avellanas, trabajé como gerente hotelero en el Hotel La Colina (Boconó) y en el hotel Gran Chaparral (Tovar), y de vendedor luego, una vez que me vine para Caracas.
Bueno, como corta biografía yo creo que ya se pasó de larga, espero no haberlos confundido con mis divagaciones, gracias a todos por el apoyo y por todo lo malo perdón (que siempre lo hay, pues nadie es perfecto).
Abrazos a todos y feliz navidad.
Felipe Antonio Santorelli
BIOGRAFÍA DE BARYSHNIKOVA
Por ella misma.
Mi primer encuentro con la poesía fue desde muy pequeña cuando por las tardes mi hermana mayor y yo nos sentábamos a charlar, cargada ella con un montón de libros sacaba uno, lo hojaba y escogía algo para leerme. Así conocí a Rubén Darío, a Bécquer, Manuel Acuña, Miguel Hernández, Neruda...
Para mis padres la literatura siempre fue necesidad, también la pintura y la música. Mi padre pintaba acuarelas y óleos y mi madre cantaba siempre por casa con una bella voz de mezzosoprano, mi abuelo materno gustaba mucho de la ópera y practicaba el bel canto.
Ya en la universidad, cursé la carrera de Letras Españolas y desde niña estudié danza clásica y folklórica. Tuve el privilegio de bailar en el Ballet Folklórico de México de Amalia Hernández y publiqué, junto con otras tres autoras, un libro de poemas.
La poesía, la danza y la música son mi pasión, han formado parte de mí toda mi vida. La poesía es el mar donde el corazón se ahonda; la música, el bosque abierto donde respira el alma... Ambas están en mí vivas y laten con sus notas versadas, con su luz permanente, perfecta, atemporal.
Gracias, poetas, por leerme. Gracias Mundo Poesía por este hálito radiante y este maravilloso estímulo al espíritu.
Liz Barrio-Baryshnikova
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