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Basta ya

Dikia

Poeta que considera el portal su segunda casa
Nos dijeron que calláramos,
con sonrisas y vestidos de rosa,
que nuestra voz era un susurro,
y nuestros sueños, fantasía borrosa.
Nos enseñaron a servir,
con manos dóciles, sin protestar,
mientras en sus tronos de hierro,
ellos reían, sin pensar.
Nos llenaron de miedo y culpa,
con cuentos de pecado y redención,
nos vendaron los ojos con dogmas,
nos quebraron el espíritu con su opresión.
Pero ahora arde el fuego en mi pecho,
una llama que nunca apagarán,
ya no soy la niña que temía,
soy la mujer que luchará sin cesar.

Desgarraré esas cadenas invisibles
que quisieron tatuar en mi piel,
no más silencio, no más sumisión,
seré libre, seré furia, seré fiel.

A mi voz, a mi lucha, a mi ser,
no más lavado de cerebro,
no más obedecer,
que tiemblen, que corran,
porque ya no hay vuelta atrás,
la rabia es mi escudo,
la justicia, mi paz.


21/08/2024
©Dikia
 
Nos dijeron que calláramos,
con sonrisas y vestidos de rosa,
que nuestra voz era un susurro,
y nuestros sueños, fantasía borrosa.
Nos enseñaron a servir,
con manos dóciles, sin protestar,
mientras en sus tronos de hierro,
ellos reían, sin pensar.
Nos llenaron de miedo y culpa,
con cuentos de pecado y redención,
nos vendaron los ojos con dogmas,
nos quebraron el espíritu con su opresión.
Pero ahora arde el fuego en mi pecho,
una llama que nunca apagarán,
ya no soy la niña que temía,
soy la mujer que luchará sin cesar.

Desgarraré esas cadenas invisibles
que quisieron tatuar en mi piel,
no más silencio, no más sumisión,
seré libre, seré furia, seré fiel.

A mi voz, a mi lucha, a mi ser,
no más lavado de cerebro,
no más obedecer,
que tiemblen, que corran,
porque ya no hay vuelta atrás,
la rabia es mi escudo,
la justicia, mi paz.


21/08/2024
©Dikia
Hay que luchar y no dejarse doblegar.

Saludos
 
Nos dijeron que calláramos,
con sonrisas y vestidos de rosa,
que nuestra voz era un susurro,
y nuestros sueños, fantasía borrosa.
Nos enseñaron a servir,
con manos dóciles, sin protestar,
mientras en sus tronos de hierro,
ellos reían, sin pensar.
Nos llenaron de miedo y culpa,
con cuentos de pecado y redención,
nos vendaron los ojos con dogmas,
nos quebraron el espíritu con su opresión.
Pero ahora arde el fuego en mi pecho,
una llama que nunca apagarán,
ya no soy la niña que temía,
soy la mujer que luchará sin cesar.

Desgarraré esas cadenas invisibles
que quisieron tatuar en mi piel,
no más silencio, no más sumisión,
seré libre, seré furia, seré fiel.

A mi voz, a mi lucha, a mi ser,
no más lavado de cerebro,
no más obedecer,
que tiemblen, que corran,
porque ya no hay vuelta atrás,
la rabia es mi escudo,
la justicia, mi paz.


21/08/2024
©Dikia
Magnífico poema, tiene fuerza y determinación. Un gusto leerte.
 

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