MARLY
Poeta asiduo al portal
BASTA
Levántate, mujer!!
Escuché una voz que muy dentro me gritaba.
De pronto, reaccioné,
abrí los ojos ante ese absurdo panorama
que vivía día tras día
que mi vida, abiertamente, trastornaba.
Emergí con tanta fuerza desde ese miedo mío
que grité diciendo...Basta!!!
Le miré ya tan distinto:
Sin temor, como una leona herida
que en medio del dolor, todo arriesgaba.
Y toqué mi rostro aquél, - que con sangre
por su abuso se encontraba-
y , con dolor, miré mi mano
que detuvo, -no sé cómo-
el golpe que en aquél instante mismo
me asestaban.
¡Ya no más!
Pronunciaron estos labios con dolor,
con el gran dolor inmenso de saber
que te dejaba.
No morí por esa ausencia
y ese amor que me enfermaba.
Ya sané y ahora estoy
mirando al cielo una vez más,
suplicando por la fuerza
para que nadie jamás
vuelva a hacerme naufragar
en las aguas de ese mar que me anulaba.
Nunca más...
nunca más unas manos tocarán
de esa forma esta piel
que ahora alberga esa fuerza
que perdí alguna vez, recuperada.
Esa fuerza que jamás
ante injusticia tal se rinde.
Esa fuerza que me da
el saberme una mujer tan valiosa
como todo el respeto que me brinde.
Marta Lidia Uribe
MARLY
Levántate, mujer!!
Escuché una voz que muy dentro me gritaba.
De pronto, reaccioné,
abrí los ojos ante ese absurdo panorama
que vivía día tras día
que mi vida, abiertamente, trastornaba.
Emergí con tanta fuerza desde ese miedo mío
que grité diciendo...Basta!!!
Le miré ya tan distinto:
Sin temor, como una leona herida
que en medio del dolor, todo arriesgaba.
Y toqué mi rostro aquél, - que con sangre
por su abuso se encontraba-
y , con dolor, miré mi mano
que detuvo, -no sé cómo-
el golpe que en aquél instante mismo
me asestaban.
¡Ya no más!
Pronunciaron estos labios con dolor,
con el gran dolor inmenso de saber
que te dejaba.
No morí por esa ausencia
y ese amor que me enfermaba.
Ya sané y ahora estoy
mirando al cielo una vez más,
suplicando por la fuerza
para que nadie jamás
vuelva a hacerme naufragar
en las aguas de ese mar que me anulaba.
Nunca más...
nunca más unas manos tocarán
de esa forma esta piel
que ahora alberga esa fuerza
que perdí alguna vez, recuperada.
Esa fuerza que jamás
ante injusticia tal se rinde.
Esa fuerza que me da
el saberme una mujer tan valiosa
como todo el respeto que me brinde.
Marta Lidia Uribe
MARLY
Última edición: