Basta

Cris Cam

Poeta adicto al portal
Basta

Basta con una palabra, para abarcar, desbastar, apropiar.
No es basta la palabra que invoca tu nombre.
Es vasto el silencio recortado por los dientes de tu risa.

Basta con cerrar los ojos y recordar mentas añejas,
que desempolvar colores de mariposas,
dormidas en libros rotos de humedad.

No sé si me basta tu deshoje de margarita,
terminando siempre en mis Te quiero,
como si fuera una vil zanahoria para disculpar los trópicos.

Siento de basto vientre,
no cercenado de espadas y bastos,
quiero una moneda española,
para brindar un rojo vino
que se escurre por tu pecho.

No voy a afirmar mis tallos secos,
en la vastedad química,
de los adioses de teléfono.
Recibiré en mi puerto de sudadas noches
tu ojo de prismas inconexos.

Y digo, ¡basta!,
basta a mis dogmas de registros oxidados,
cuando me contás,
la segunda lectura de misa de nueve,
y de tu boca de menta,
y de tu dolor de columna,
y tu cuerpo desnudo.

Basta que diga basta.
Con un sólo Te amo es suficiente.
Para navegar en tus aguas.
 
Basta con que el balón entre por la canasta.
Ese anillo de fuego quema tanto,
para el león, en el circo, como para el oso.
Pero el minero indaga, buscando piedras preciosas.


A pico y pala, tanto como el piragüista


desciende bajo el puente, flotando en las aguas procelosas.
Prospecciones petrolíferas en Texas,
y también en Nueva Jersey.
Jeques árabes saudíes, montados en el Dólar.


Halcones peregrinos que vuelven a sus manos enguantadas.


Camellos que transitan por el desierto,
mientras los viejos marroquíes,
sorben de sus cachimbas, o pipas de agua.
Basta con que sientes la cabeza.


Y si es trece y Martes, ni te cases, ni te embarques.




O que evites ser asesinado,
en un día de Viernes 13.
Basta con que no te suicides, tú tampoco.
Si te crucifican, tu mensaje tendrá más impacto social.


Como si hubiera llegado al continente, un meteorito bestial.
 
Última edición:
Si te crucifican, tu mensaje tendrá más impacto social.
"Tal cual van las cosas me van a crucificar" Eso dijo Lennon en la Balada de John y Yoko en el 69. Los sarracenos del dólar sólo esperaron y lo masacraron en 1980.
¿Impacto Social? No, nos quedamos sin más de sus mensajes.
 
Si te matan, eso es muy grave.
Y compensa la agudeza de tu audaz genialidad.
Adquiriendo todo el conjunto de tu historia, mayor registro musical.
Recorres muchas notas musicales, desde las más graves, hasta las más agudas.
Por ello, el impacto social.


Luego por tanto, todo, en el Universo, consiste en energía, frecuencia y vibración.


Puede ser luz y sonido.
Aroma y textura.
Tacto y sensualidad.
Inteligencia y Divina Comedia.
Buen sabor de boca, y sensación de vivir...


O a veces, simplemente, asco, negligencia, ruina, traición. ¡ Ruido ! Tensión argumental. Belicosidad e indiferencia; en suma: Actos hostiles. Pensamientos nocivos... ¿ Ataque psíquico ? Aberración, aburrimiento, hartazgo, odio... Encono y ojeriza. ¡ Maldición ! Afán de protagonismo, soberbia, complejo de superioridad, timidez y cobardía... Miedos irracionales, temores infantiles, discusiones sin fin... Pasiones y deseos. ¿ Posesión diabólica ? Derroche en los juegos de azar, monumentales diarreas...


Y pasamos del hijo pródigo ( que gasta una fortuna, en menos de un año ), al niño prodigio ( que ya, desde pequeñito, aprendió a leer y escribir ).


Aparte de todo esto, está la historia de cada cuál.
 
Última edición:
Basta

Basta con una palabra, para abarcar, desbastar, apropiar.
No es basta la palabra que invoca tu nombre.
Es vasto el silencio recortado por los dientes de tu risa.

Basta con cerrar los ojos y recordar mentas añejas,
que desempolvar colores de mariposas,
dormidas en libros rotos de humedad.

No sé si me basta tu deshoje de margarita,
terminando siempre en mis Te quiero,
como si fuera una vil zanahoria para disculpar los trópicos.

Siento de basto vientre,
no cercenado de espadas y bastos,
quiero una moneda española,
para brindar un rojo vino
que se escurre por tu pecho.

No voy a afirmar mis tallos secos,
en la vastedad química,
de los adioses de teléfono.
Recibiré en mi puerto de sudadas noches
tu ojo de prismas inconexos.

Y digo, ¡basta!,
basta a mis dogmas de registros oxidados,
cuando me contás,
la segunda lectura de misa de nueve,
y de tu boca de menta,
y de tu dolor de columna,
y tu cuerpo desnudo.

Basta que diga basta.
Con un sólo Te amo es suficiente.
Para navegar en tus aguas.
Y navegar es lo mejor, saludos
 

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