eduardocarpio
Poeta adicto al portal
BASTARÍA CALLARLO Y SE SABRÍA...
Ahí delante, en el clamor, el día
y al fondo aquel rumor con nuestra vida,
tras vago azul dorado
entre las pobres pardas hojas viejas
que se caen gozosamente hendidas,
la plenitud desnuda.
Con armonía vino, sin fisuras,
de lo que se prendió ardiente en mí;
albores de carmín emocionado
que todavía en brasa sostenido,
ante lo inevitable del ocaso,
acerca su mirada
y templa la mejilla.
Pasión de luz en oro siempre terso,
amarla sin olvido;
por tarde nunca declinada en sombra
puso la luna suave claridad
en ámbar gris mi gratitud perlada,
que fue por tal sentida,
ahora madurez...
De tu misma materia el alma mía,
solo quisiera ser de primavera;
bastaría callarlo y se sabría
donde nació creciente
el dios del sol y de la dicha eterna...
eduardocarpio
11 de febrero de 2014
Ahí delante, en el clamor, el día
y al fondo aquel rumor con nuestra vida,
tras vago azul dorado
entre las pobres pardas hojas viejas
que se caen gozosamente hendidas,
la plenitud desnuda.
Con armonía vino, sin fisuras,
de lo que se prendió ardiente en mí;
albores de carmín emocionado
que todavía en brasa sostenido,
ante lo inevitable del ocaso,
acerca su mirada
y templa la mejilla.
Pasión de luz en oro siempre terso,
amarla sin olvido;
por tarde nunca declinada en sombra
puso la luna suave claridad
en ámbar gris mi gratitud perlada,
que fue por tal sentida,
ahora madurez...
De tu misma materia el alma mía,
solo quisiera ser de primavera;
bastaría callarlo y se sabría
donde nació creciente
el dios del sol y de la dicha eterna...
eduardocarpio
11 de febrero de 2014
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