Vevero
Poeta reconocida en el portal
El patio de la iglesia en la que se realizaba el bautismo tenía una pequeña fuente de agua; desde su centro emanaba un pequeño manantial que se deslizaba por una suerte de espiral de forma rectangular, en la cual los niños sumergían constantemente sus manos bajo la mirada atenta de una madre que ya había agotado todo tipo de prohibiciones coloquiales para que no lo realizaran.
Dentro de la capilla, el sacerdote daba inicio al ritual del bautismo, desconociendo por completo el nombre de los bautizados. Juana y Maia, las primeras. Tiogo, Aixa y Sagira, los segundos; ungidos con rapidez y bautizados a las apuradas. Últimos porque sus padres pertenecientes todos al mismo clan, tuvieron el tupé* de demorarse 10 minutos. La ceremonia había comenzado, de todos modos, sin ellos; que al ingresar sentados en los hombros de sus progenitores arrasaron con sus pequeñas cabezas las hojas de palma que colgaban en los pasillos de la capilla, ornamento del Domingo de Ramos que tuvo que ser reconstruido posteriormente.
Ellos, que para poder ser dignos futuros oradores del reino de los cielos, prácticamente tuvieron que ser decapitados; como Juan, el Bautista, bajo las ordenes tiránicas del tiempo estipulado.
*"tener el tupé" es una expresión coloquial que significa tener la osadía y/o la arrogancia de hacer algo.
Dentro de la capilla, el sacerdote daba inicio al ritual del bautismo, desconociendo por completo el nombre de los bautizados. Juana y Maia, las primeras. Tiogo, Aixa y Sagira, los segundos; ungidos con rapidez y bautizados a las apuradas. Últimos porque sus padres pertenecientes todos al mismo clan, tuvieron el tupé* de demorarse 10 minutos. La ceremonia había comenzado, de todos modos, sin ellos; que al ingresar sentados en los hombros de sus progenitores arrasaron con sus pequeñas cabezas las hojas de palma que colgaban en los pasillos de la capilla, ornamento del Domingo de Ramos que tuvo que ser reconstruido posteriormente.
Ellos, que para poder ser dignos futuros oradores del reino de los cielos, prácticamente tuvieron que ser decapitados; como Juan, el Bautista, bajo las ordenes tiránicas del tiempo estipulado.
*"tener el tupé" es una expresión coloquial que significa tener la osadía y/o la arrogancia de hacer algo.
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