Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
Esa nada que me hace y me deshace.
Cada vez más lejos de dios y de los hombres.
¿Quién ha puesto el amor en mi camino?
Va a tener que esforzarse mucho.
Es más, deberá sudar la gota gorda para atraparme.
Es hora de fiarme de mi instinto.
Es mi exigencia de perfección.
Por un ideal de perfección.
Él es quien me rige.
Me riega.
Me enamora.
Me levanta cada mañana para sobrevivir con las manos vacías.
He aprendido que yo soy el ideal de perfección.
Dios no tiene nada que hacer ante Mí.
Es más, he trazado mi propio plan divino.
No puede dios contar conmigo.
No puede nadie contar conmigo.
Las letras son mi único aliado.
"Venga lo que venga, ya sé lo que vendrá."
Después de esto, la prueba a vida o muerte.
Mis letras siempre proveen.
Siempre supe que debo aplicarme el cuento.
Es la única forma de alcanzar el jodido ideal de perfección en toda su plenitud.
Debo aplicarme el cuento.
Es la hora.
Porque un ideal de perfección que se aplica el cuento sigue siendo lo mismo.
Es hora de que mis letras echen el resto.
Mis pensamientos son ya Oráculo.
No me pidan amor, si el suyo no es perfecto.
No me pidan a Dios, si el suyo es en quien creen.
No me pidan nada. Mis letras le dan la vuelta a todo.
Mis pensamientos le dan siempre la vuelta a todo.
Desde siempre.
Por inercia.
Escribir sobre Mí es tiempo perdido.
Hablar conmigo es tiempo perdido.
Intentar convencerme o cambiarme, imposible.
"Soy a ustedes la nada como a dios el castigo."
"Nada ya me ilusiona. Sólo la nada".
"Aquí escribo."
"He escrito".
Cada vez más lejos de dios y de los hombres.
¿Quién ha puesto el amor en mi camino?
Va a tener que esforzarse mucho.
Es más, deberá sudar la gota gorda para atraparme.
Es hora de fiarme de mi instinto.
Es mi exigencia de perfección.
Por un ideal de perfección.
Él es quien me rige.
Me riega.
Me enamora.
Me levanta cada mañana para sobrevivir con las manos vacías.
He aprendido que yo soy el ideal de perfección.
Dios no tiene nada que hacer ante Mí.
Es más, he trazado mi propio plan divino.
No puede dios contar conmigo.
No puede nadie contar conmigo.
Las letras son mi único aliado.
"Venga lo que venga, ya sé lo que vendrá."
Después de esto, la prueba a vida o muerte.
Mis letras siempre proveen.
Siempre supe que debo aplicarme el cuento.
Es la única forma de alcanzar el jodido ideal de perfección en toda su plenitud.
Debo aplicarme el cuento.
Es la hora.
Porque un ideal de perfección que se aplica el cuento sigue siendo lo mismo.
Es hora de que mis letras echen el resto.
Mis pensamientos son ya Oráculo.
No me pidan amor, si el suyo no es perfecto.
No me pidan a Dios, si el suyo es en quien creen.
No me pidan nada. Mis letras le dan la vuelta a todo.
Mis pensamientos le dan siempre la vuelta a todo.
Desde siempre.
Por inercia.
Escribir sobre Mí es tiempo perdido.
Hablar conmigo es tiempo perdido.
Intentar convencerme o cambiarme, imposible.
"Soy a ustedes la nada como a dios el castigo."
"Nada ya me ilusiona. Sólo la nada".
"Aquí escribo."
"He escrito".