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Bayo

Tema en 'Prosa: Obra maestra' comenzado por malcolm, 5 de Octubre de 2018. Respuestas: 0 | Visitas: 310

  1. malcolm

    malcolm Poeta recién llegado

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    14 de Octubre de 2005
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    Ahí lo tenes al infeliz, tirado y despatarrado a la sombra de la galería como si fuera perro aprendiz, como cual cachorro. con su legua afuera y jadeando como condenado, su pelo sucio y sus patas, cada una de sus cuatro patas manchadas con barro fresco y maloliente.
    Él, haciendo su gracia, esa que me desquicia, siguiendo a los ladridos a un pobre caballo que ya no puede con sus huesos, que cada tanto le relincha o le tira una inútil patada, que jamas le acierta, ese acierto que le festejaría a mi bravo pero ya cansado Bayo, para que le dañara aunque sea un poco, a este insistente perro, que no es mas que un indecente, un irrespetuoso.
    Sé que va a volver a pasar, sea mañana, pasado o dentro de unas horas nomas. Y yo sufro ver ese maldito cuadro, es una imagen patética. El caballo asustado, el perro regodeándose hasta el cansancio tirando tarascones al aire asustando a ese pobre animal.
    Ya probé de todo, castigarlo de distintas formas, separarlo por semanas, incluso meses, trate de hacerlo amigo, que aprenda y sepa que le hace daño, lo asusta, lo cansa, pero es todo inútil, fue todo inútil. Mi Bayo querido que ya ni lo monto hace par de años, que me acompañó desde siempre, y fuera el hijo de esa increíble yegua que crecí con ella y ya hace rato que no esta mas.
    Ella y él es sangre y aliento con que se escribe mi historia, es mi compañía, y mi vista al horizonte montado en él se ve distinto, tiene otro panorama.
    Siempre recuerdo su paso lento, su trote suave, Algún galope y cada tanto, a la carrera, solo para despuntar el vicio y sabernos vivos.
    Por eso mi angustia, él que no se me quejó nunca, él que no me abandonó ni con la pata dolida, o cuando en las travesía nos quedamos sin agua y ya no le pude compartir mas los pocos sorbos que quedaban, o esperándome alguna vez caído, alentándome a levantar empujando con su cabeza mi cuerpo.
    Hoy con Bayo solo tengo agradecimiento, y me siento en deuda. Y es por su lealtad, por su compañía; Por la alegría de verlo todas las mañanas desde mi ventana, por llamarlo y se me acerque creándome unasatisfacción y rara sensación de amistad.
    Y hoy, que lo veo grande, cansado y que desde sus ojos me pide ayuda, no puedemenos que entristecerme verlo reñir con un perro que no supe educar.
    No sé que me pasó, nunca me había pasado algo así. tengo mas de 70 y desde que sé, tuve perros, he criado y cuidado propios y ajenos. Pero este me lo debe habermandado el diablo.
    Quiera Dios, que el tiempo me de la salud y sabiduría para poder llegarle, para poder encontrar la solución a esta complicación que se me armó, ya al final de mi camino. Que es el final del camino tanto de mi Bayo como el mio. Los dos ya no nos queda tanto hilo en el carretel, tampoco nos queda tantas ganas de renegar con insolentes revoltosos.
    Bayo es de lo poco que me va quedado, y si bien hay otros, no es lo mismo, jamas será lo mismo.
    Por eso hay tardes, que cuando se va poniendo el sol en el horizonte, y de reojo veo a Bayo en el corral, o entre la sombra de la arboleda, cierro los ojos y veo pasar mi vida, desde tan chico, como si fuese en cuadros, que se me hace mentira tan remoto recuerdo. Es una cantidad de imágenes que son las que seguramente uno ha atesorado en algún rincón del corazón, y en ellas esta siempre la madre de Bayo, y luego Bayo desde que fue apenas un potrillo.
    Esas imágenes se repiten, se sienten, se inmortalizan y me emocionan.
    Es justo ahí cuando de pronto me viene el impulso de volver a llamar a Bayo, y en vez de ofrecerle un terrón de azúcar, quisiera montarlo para volver a sentir su paso lento, su trote suave, algún galope y cada tanto, a la carrera, solo para despuntar el vicio y sabernos vivos.

    malcolm
     
    #1
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