iadra
Poeta que considera el portal su segunda casa
Bebe de mí tu herejía,
tu apócrifo pensamiento.
Bebe de mis ojos la lujuria,
y de mis manos
los demás pecados que tengo.
A sorbos pásate mi vida,
que ya tantos han bebido,
pero para ti guardo sabores
que a ningún otro he ofrecido.
A sorbos bébete mi cuerpo,
que sigue congelado por la tristeza.
No es un buen trago, ya lo sé,
no calmará tu sed,
ni aliviará tus heridas,
ni quitará lo gris a tus días
En fin, es agua que no cambiará de rumbo,
pero es agua que surge de mí
desde lo más profundo.
Bebe de mí, mi alma
a tragos largos
calmados.
Desvanéceme en tus labios
de mí mojados.
Bébeme, hidrata tu lascivia.
Extingue tu calor
con la humedad en que termino
cuando con tu boca
me bebes, y me vacías.