Nommo
Poeta veterano en el portal
Ahí estás tú, con tu mochila en la espalda.
Cargando con los libros a cuestas.
¿ Te acuerdas ? En la parada del autobús, a las siete y media de la mañana.
Con una sonrisa que no se establece en tu rostro.
Luego, sí, tiempos modernos.
Maquinismo, que genera abundancia.
Entonces, el coraje creador te sacó del Infierno.
Y conociste los festivales de música y danza.
Pero era, en un principio, simple y magnífico. Con tus padres.
Hogar, dulce hogar, y abuelos. Preparándote, para ser un hombre de provecho,
el día de mañana. Por fin, llega, y te haces joven.
Después, maduro; tocas techo.
Y sí, puedes tocar los pechos de una novia.
Puedes besarla en los labios, y tener hijos mutuos.
Recíprocos. Vástagos. Pimpollos.
Ahora, llega el preciso momento de las brujas.
Ahora, sin la Santa Inquisición Española.
Ahora, mujer, piano, paloma, encina y cinematografía.
Ahora o nunca.
Dios es pequeño. Reconozcámoslo.
Cargando con los libros a cuestas.
¿ Te acuerdas ? En la parada del autobús, a las siete y media de la mañana.
Con una sonrisa que no se establece en tu rostro.
Luego, sí, tiempos modernos.
Maquinismo, que genera abundancia.
Entonces, el coraje creador te sacó del Infierno.
Y conociste los festivales de música y danza.
Pero era, en un principio, simple y magnífico. Con tus padres.
Hogar, dulce hogar, y abuelos. Preparándote, para ser un hombre de provecho,
el día de mañana. Por fin, llega, y te haces joven.
Después, maduro; tocas techo.
Y sí, puedes tocar los pechos de una novia.
Puedes besarla en los labios, y tener hijos mutuos.
Recíprocos. Vástagos. Pimpollos.
Ahora, llega el preciso momento de las brujas.
Ahora, sin la Santa Inquisición Española.
Ahora, mujer, piano, paloma, encina y cinematografía.
Ahora o nunca.
Dios es pequeño. Reconozcámoslo.
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