SAUL
Poeta recién llegado
Bella dama que ronda mi laberinto,
que en mi pasado imborrable llegaste,
dame esa luz que proyecta tu instinto,
que dentro de mi una aurora causaste.
Eres constelación que brilla en mi noche,
mi sol, mi centro de todo,
luciérnaga que guía al ciego por la noche.
Tus ojos de cristal, de gran transparencia,
tus labios tan rojos como la sangre,
la sangre derramada en mi evasión de elocuencia,
tu cabello del hilo del mejor sastre.
Tu rostro obra maestra del escultor,
tu cuerpo formado de la eucaristía,
a tu muerte caerán lagrimas de aquel sepultor,
al enterrar la belleza pura que curo mi apatía.