cesarfco.cd
Poeta que no puede vivir sin el portal
Bendito, maldito silencio.
Entrecortados los sentidos con temblorosa mano
planté la signatura en un remanso de aliento.
Palpando lo que resta de un subconsciente
todo pasó a un mejor plano.
Bendito, maldito silencio.
De tanto buscarlo en exteriores y en mi yo interno,
me concedió la fortuna mi deseo
para verme convertido en un pasaje,
en un boleto sin regreso.
Se presentaron a cuenta gotas
las mayores pesadillas de un solitario.
Cobrando cada factura, cada centavo
de los deseos más descabellados,
en forma de venganza, en forma de cobro y pago
por la arrogancia.
Entrecortados los sentidos con temblorosa mano
planté la signatura en un remanso de aliento.
Palpando lo que resta de un subconsciente
todo pasó a un mejor plano.
Bendito, maldito silencio.
De tanto buscarlo en exteriores y en mi yo interno,
me concedió la fortuna mi deseo
para verme convertido en un pasaje,
en un boleto sin regreso.
Se presentaron a cuenta gotas
las mayores pesadillas de un solitario.
Cobrando cada factura, cada centavo
de los deseos más descabellados,
en forma de venganza, en forma de cobro y pago
por la arrogancia.