Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Bendito viene el sol a mis rincones
y al punto me detecto rescatado
del mal que supuraba a mi costado
a embates de dolor y sinrazones.
Atrás quedó un millar de imprecisiones,
un turbio anochecer, un sueño ajado,
el cuerpo por la ruina agasajado
con miedos en un mar de imprecaciones.
Hoy puedo darme bien al claro día
-gigante como un muerto renacido-
por el vigor del hombre que porfía.
Bendito llega un sol enardecido,
brillante como un dios en demasía,
alzando lo que ayer cayó vencido.
y al punto me detecto rescatado
del mal que supuraba a mi costado
a embates de dolor y sinrazones.
Atrás quedó un millar de imprecisiones,
un turbio anochecer, un sueño ajado,
el cuerpo por la ruina agasajado
con miedos en un mar de imprecaciones.
Hoy puedo darme bien al claro día
-gigante como un muerto renacido-
por el vigor del hombre que porfía.
Bendito llega un sol enardecido,
brillante como un dios en demasía,
alzando lo que ayer cayó vencido.
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