La Corporación
Poeta veterano
desde el evaristo corumelo
cuántas veces empecé este cuento
sobre aquella secretaria
sobre la muerte de aquella esquina
antes llena de vida
"érase una vez..."
y no encontré palabras
ni hubo ni cuento ni palabras
ni tal vez esquina
sólo una meretriz que maldice siempre
sólo una leve música que pululaba
entre los asteriscos que mi secretaria
escribía
olvidados
un viernes
entre sus piernas
no es importante que fuera viernes
ni que la puta maldiga
ni que fueran asteroides
lo que inordiaban sus nalgas
¡qué se yo
lo que había entre sus piernas!
me quedé cegado como san Pablo
cuando vi aquello tan brillante
como un verso neorromántico
de aquellos que Villa nos dejó un día
entre las nuestras
antes de morirse de pena
o de encojonamiento fisiológico
-el siempre a sido muy raro-
"sálvalo Roger sálvalo
es el encomendado"
me decía aquello tan brillante
también me gritaba la esquina
pero
las manos eran lenguas
que acariciaban
nuestro olvido
y yo nunca entiendo de versos
ni siquiera los míos
que los escribe otro
bendito viernes
ella se dejó hacer un cuento
quería sentir entre sus piernas
la música de Corelli
pero aquel viernes cobró caro
no tenía palabras
sólo asteriscos
y las tuve que inventar
quizás por ese motivo
esto no sea un cuento
ni alforja de Corelli
ni música alguna
pero qué importa?
ella se dejó hacer
y la esquina desapareció
para siempre
en su ansias de romperse
en trescientas lenguas y un pico
elPrior
cuántas veces empecé este cuento
sobre aquella secretaria
sobre la muerte de aquella esquina
antes llena de vida
"érase una vez..."
y no encontré palabras
ni hubo ni cuento ni palabras
ni tal vez esquina
sólo una meretriz que maldice siempre
sólo una leve música que pululaba
entre los asteriscos que mi secretaria
escribía
olvidados
un viernes
entre sus piernas
no es importante que fuera viernes
ni que la puta maldiga
ni que fueran asteroides
lo que inordiaban sus nalgas
¡qué se yo
lo que había entre sus piernas!
me quedé cegado como san Pablo
cuando vi aquello tan brillante
como un verso neorromántico
de aquellos que Villa nos dejó un día
entre las nuestras
antes de morirse de pena
o de encojonamiento fisiológico
-el siempre a sido muy raro-
"sálvalo Roger sálvalo
es el encomendado"
me decía aquello tan brillante
también me gritaba la esquina
pero
las manos eran lenguas
que acariciaban
nuestro olvido
y yo nunca entiendo de versos
ni siquiera los míos
que los escribe otro
bendito viernes
ella se dejó hacer un cuento
quería sentir entre sus piernas
la música de Corelli
pero aquel viernes cobró caro
no tenía palabras
sólo asteriscos
y las tuve que inventar
quizás por ese motivo
esto no sea un cuento
ni alforja de Corelli
ni música alguna
pero qué importa?
ella se dejó hacer
y la esquina desapareció
para siempre
en su ansias de romperse
en trescientas lenguas y un pico
elPrior
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