Ana María Giordano
Poeta que no puede vivir sin el portal

¡Bésame!
¡Bésame!
Amor sublime,
en la penumbra silenciosa
de lo prohibido
¡Sedúceme!¡Siénteme!
Como la playa al mar cuando la besa.
Como el rocío del amanecer sobre la rosa
Tú y yo enamorados, unidos,
dos almas en un solo cuerpo amarradas,
fuerte y sutilmente
¡Con delirio que es delicia!
Y con la ternura bendita del amor
que no caduca.
Quiero que tus labios se derritan
en mi fuego.
Percibe el suave hálito apasionado
que de mi brota
¡Me siento mujer!
Y quiero diluirme contigo,
gota a gota,
en el río sensual
y tierno del goce
¡Ámame!
Soy tuya eternamente
Ana María Di Bert Giordano
