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(Hoy nacen y llevan un toque lujurioso y apasionada, pero sin caer en lo ordinario, quizás porque siempre se ha dicho y escrito mucho, en poesía, acerca de las fresas y ese fruto que tienen con el que la imaginación ha querido desbordar lo infantil y lo bello hacia un mundo de lujuria y pasión sin límites ni fronteras.
Pienso que en el mundo de los niños, sus almas infantiles, no quieren tanto y se conforman con algo más sencillo, pero no por ello, menos bonito y tan sincero como la otra situación.
Soñar con ese momento en que unos labios llevan a otros labios una fresa y la comparten, unir dos manos y cerrar los ojos para hacer de ese acto una especie de comunión de sentimientos y de corazones, sentir el latido, el galope, el gemido hasta romperse y proclamar a los cuatro vientos que se quieren, y, también, lo que sueñan, lo que ansían, lo que desean...)
(Hoy nacen y llevan un toque lujurioso y apasionada, pero sin caer en lo ordinario, quizás porque siempre se ha dicho y escrito mucho, en poesía, acerca de las fresas y ese fruto que tienen con el que la imaginación ha querido desbordar lo infantil y lo bello hacia un mundo de lujuria y pasión sin límites ni fronteras.
Pienso que en el mundo de los niños, sus almas infantiles, no quieren tanto y se conforman con algo más sencillo, pero no por ello, menos bonito y tan sincero como la otra situación.
Soñar con ese momento en que unos labios llevan a otros labios una fresa y la comparten, unir dos manos y cerrar los ojos para hacer de ese acto una especie de comunión de sentimientos y de corazones, sentir el latido, el galope, el gemido hasta romperse y proclamar a los cuatro vientos que se quieren, y, también, lo que sueñan, lo que ansían, lo que desean...)