Trilladas voces de bocas trasnochadas,
en los suburbios bajos de la muerte.
Silencio perpetuo,
almas errantes, y luego
un beso
oloroso
y macabro...
pasa por mi mente
y me saluda.
Aquí no hay aromas de musas ni flores,
aquí nauseabundos
transitan los versos
y son moribundos
los pies de
los hombres,
y grises
sus ojos
y negras
sus almas.
Los cantos son gritos
que enturbian los cielos,
y las sombras
besos,
de sangre
y de fuego.
german g