Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
Lejanos los besos que no
estarán más conmigo
no puedo exiliarlos
para dejar de soñar con ellos.
Para aclararlo todo,
el tiempo nos arranca la juventud,
la vida misma y
vuelve doloroso el beso.
Los labios descienden
congelados y en pedazos
con su decadencia,
¡Ah vejez!,
tiempo gris que
oscurece la belleza.
A cada beso un ligero temblor,
martirio de mi vergüenza,
es el alma que se debilita
en el crepúsculo.
Tanto en cada uno,
tanto dolor,
tanto adiós,
tanta soledad.
Es ahí donde los besos surgen
como una larga
historia que emerge
en el presente
atados a un
pasado más glorioso.
estarán más conmigo
no puedo exiliarlos
para dejar de soñar con ellos.
Para aclararlo todo,
el tiempo nos arranca la juventud,
la vida misma y
vuelve doloroso el beso.
Los labios descienden
congelados y en pedazos
con su decadencia,
¡Ah vejez!,
tiempo gris que
oscurece la belleza.
A cada beso un ligero temblor,
martirio de mi vergüenza,
es el alma que se debilita
en el crepúsculo.
Tanto en cada uno,
tanto dolor,
tanto adiós,
tanta soledad.
Es ahí donde los besos surgen
como una larga
historia que emerge
en el presente
atados a un
pasado más glorioso.
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