miguegarza
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hola amigos versoamantes:
De acuerdo, no todo son sonetos, paso ahora a compartir los presentes versos en este espacio, en el cual, por cierto, debieran estar todos los poemas del portal.
Apapachos por estos rumbos: Miguel
BESOS
Mis besos lloverán sobre tu boca oceánica
Tomás Segovia
Besos de bienvenida a la ternura
a este edén de maravillas y miserias,
de asombro iluminado ante la delicada vida.
Besos que invitan al sueño
en ángeles minúsculos que pueblan nuestros sueños,
besos marineros en barcos de papel y besos aviadores,
chorreando miel en los cuadernos,
para antes y después de la campana de la escuela,
besos sorpresa y de postre después de la merienda.
Besos para colgar las alas de la infancia
prendidos del aroma del amor en la fiesta del deseo,
en el cuaderno a rayas, infinitas, de la adolescencia.
Besos al vuelo del rubor de unas mejillas
besos vocales y besos consonantes,
con todas las letras que rondan en los besos
las labiales, las labiodentales y las labiolabiales.
Besos de pájaros que no han venido
a la inaugaración del día,
húmedos de rocío y preñados de promesas,
en medio de la calle de las orquídeas y las azucenas,
besos relámpago o llovizna infatigable en el crepúsculo.
Besos untados entre lascivas sábanas,
taller de besos para besos sin retorno.
Besos en serie, entregados sin folio a la causa del olvido,
besos en serio entre caricias y miradas que se engarzan
silenciosos y sonoros en el menú de los amantes.
Besos sin prisas, sin pausas y sin peso,
aprisionados entre besos,
transparentando el pudor de su indecencia.
Besos proscritos y adictivos, besos prescritos y aditivos
de gordolobo, anís y manzanilla,
besos de tinta china en esmerado caligrama,
de sube y baja en el ondulante pentagrama del deseo.
Besos alados, salados, al hado de los besos,
cosecha de besos en el cielo de la amada,
en sus labios de miel y en los de sal también,
besos sin fin para encender carmines a mansalva.
Besos para decir “Ya no hay más besos,
favor de pasar a la siguiente ventanilla”
Besos dejados en la mano y de una mano despedidos,
guardados bajo llave, avaros besos,
besos de compromiso, besos devotos
y de violetas crecidas sin permiso.
Besos en la memoria de los años,
para cerrar el telón de los amaneceres, besos postreros
en párpados que no abrirá la luz del día.
Nadie ha sabido aún
cuántos besos le caben a la vida.
Abril 2012
De acuerdo, no todo son sonetos, paso ahora a compartir los presentes versos en este espacio, en el cual, por cierto, debieran estar todos los poemas del portal.
Apapachos por estos rumbos: Miguel
BESOS
Mis besos lloverán sobre tu boca oceánica
Tomás Segovia
Besos de bienvenida a la ternura
a este edén de maravillas y miserias,
de asombro iluminado ante la delicada vida.
Besos que invitan al sueño
en ángeles minúsculos que pueblan nuestros sueños,
besos marineros en barcos de papel y besos aviadores,
chorreando miel en los cuadernos,
para antes y después de la campana de la escuela,
besos sorpresa y de postre después de la merienda.
Besos para colgar las alas de la infancia
prendidos del aroma del amor en la fiesta del deseo,
en el cuaderno a rayas, infinitas, de la adolescencia.
Besos al vuelo del rubor de unas mejillas
besos vocales y besos consonantes,
con todas las letras que rondan en los besos
las labiales, las labiodentales y las labiolabiales.
Besos de pájaros que no han venido
a la inaugaración del día,
húmedos de rocío y preñados de promesas,
en medio de la calle de las orquídeas y las azucenas,
besos relámpago o llovizna infatigable en el crepúsculo.
Besos untados entre lascivas sábanas,
taller de besos para besos sin retorno.
Besos en serie, entregados sin folio a la causa del olvido,
besos en serio entre caricias y miradas que se engarzan
silenciosos y sonoros en el menú de los amantes.
Besos sin prisas, sin pausas y sin peso,
aprisionados entre besos,
transparentando el pudor de su indecencia.
Besos proscritos y adictivos, besos prescritos y aditivos
de gordolobo, anís y manzanilla,
besos de tinta china en esmerado caligrama,
de sube y baja en el ondulante pentagrama del deseo.
Besos alados, salados, al hado de los besos,
cosecha de besos en el cielo de la amada,
en sus labios de miel y en los de sal también,
besos sin fin para encender carmines a mansalva.
Besos para decir “Ya no hay más besos,
favor de pasar a la siguiente ventanilla”
Besos dejados en la mano y de una mano despedidos,
guardados bajo llave, avaros besos,
besos de compromiso, besos devotos
y de violetas crecidas sin permiso.
Besos en la memoria de los años,
para cerrar el telón de los amaneceres, besos postreros
en párpados que no abrirá la luz del día.
Nadie ha sabido aún
cuántos besos le caben a la vida.
Abril 2012
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