LuKaS
L'enfant terrible
Te soñé, en la estación de trenes.
Majestuosa dama en los andenes.
tu silueta, es un sueño realizado,
tu cintura, kudos para el alfarero,
que talló todo tu cuerpo a mano.
Juegan ángeles en el llano;
el sol se posa en tu sonrisa;
y las campanas de la misa,
de un Domingo de verano,
osan callarme un "te amo",
del cual se adueña el viento.
Tus zapatos en el cemento,
dan compás a los milagros,
de dejarme en el letargo,
de contemplar a contraluz,
la danza, de tu pelo largo,
tu boca, tu Rimel, tu Rouge.
Mujer, del cielo descendida,
no me aprietes en la herida,
al mirarme y no mirarme,
que me muero por llevarte,
hasta la tierra prometida.
Tu refugio será mi guarida;
tu paraíso serán mis manos.
Puedes ahorrate la molestia,
de mirarme como humano,
pues en este mundo pagano,
Diosa, te amaré como bestia.
Puedes desgarrar mi camisa,
puedes ahuyar como una loba;
pues no estamos en tu alcoba,
y por poseerte no hay prisa.
Y rogarás que las campanas,
se confundan con tus gemidos,
pero aumentarán tus alaridos,
mientras aumenten mis ganas.
Y cuando el sol anuncie ya la mañana,
te retendré un tiempo en mis brazos,
y mecerás a tu espalda en mi regazo;
y aunque la bestia aún no se haya ido,
esta vez, será el mas dulce de tus abrigos.
Y mirando tus ojos, rogaré:
Por favor, no te vayas.