Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Bifronte
La cueva de la muerte va en su corma
demonio que al destino le sepulta;
con ánima que ríe siempre inulta
el hombre con su paso se conforma.
El célebre lugar no tiene horma
y puede arremeter de catapulta,
al techo de la vida que se indulta
con bien y mal de dibujada norma.
No hay mástil que sostenga calavera
que lleva desplegado al polizonte
y oculta al sol su brillo lanzadera.
Durmiendo va la nave con Caronte
y alumbra el ostro en luminar hoguera
auspicio de volver al horizonte.
La lucha es del bifronte
que el muerto nunca sabe lo que ha sido
y el vivo con la muerte está reñido.
La cueva de la muerte va en su corma
demonio que al destino le sepulta;
con ánima que ríe siempre inulta
el hombre con su paso se conforma.
El célebre lugar no tiene horma
y puede arremeter de catapulta,
al techo de la vida que se indulta
con bien y mal de dibujada norma.
No hay mástil que sostenga calavera
que lleva desplegado al polizonte
y oculta al sol su brillo lanzadera.
Durmiendo va la nave con Caronte
y alumbra el ostro en luminar hoguera
auspicio de volver al horizonte.
La lucha es del bifronte
que el muerto nunca sabe lo que ha sido
y el vivo con la muerte está reñido.