Anna Politkóvskaya
Poeta fiel al portal
Cuánta patraña exudan los presuntos
discípulos de Bukowski
con su vómito de bilis misógina
sobre una servilleta de papel que
supuestamente procede de un tugurio
de mala muerte o, mejor aún
para su asquerosa y machista verborrea
pseudopoética, de un puticlub
de carretera mientras una ramera
-¡pobre mujer!- se la está chupando.
Entre penosos y cómicos resultan sus intentos
por demostrar su pertenencia al club
de los hijos descarriados de la poesía maldita
cuando no son más que balas perdidas de juguete
que con su falso odio al mundo y a sí mismos,
como gargajos verdes
escupidos a la cara de un dios
inexistente, tratan de construir estúpidas y fútiles historias,
pretenciosamente degeneradas, que nunca debieron comenzar.
discípulos de Bukowski
con su vómito de bilis misógina
sobre una servilleta de papel que
supuestamente procede de un tugurio
de mala muerte o, mejor aún
para su asquerosa y machista verborrea
pseudopoética, de un puticlub
de carretera mientras una ramera
-¡pobre mujer!- se la está chupando.
Entre penosos y cómicos resultan sus intentos
por demostrar su pertenencia al club
de los hijos descarriados de la poesía maldita
cuando no son más que balas perdidas de juguete
que con su falso odio al mundo y a sí mismos,
como gargajos verdes
escupidos a la cara de un dios
inexistente, tratan de construir estúpidas y fútiles historias,
pretenciosamente degeneradas, que nunca debieron comenzar.
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