Biografia de un rebelde jornalero español en los años cuarenta

dulcinista

Poeta veterano en el Portal
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Nací pobre y la guerra mató a mis padres.
Trabajé siendo niño por un mísero salario,
por eso pienso que el mundo no es justo,
porque de niño mi vida fue un calvario.

Siendo aún joven me fui a vivir a la montaña.
Confío más el las alimañas que en el hombre.
Me alimento de lo que me ofrece la natutaleza
vivo deseando que nadie mis apellidos nombre.

El poncho con el que me abrigo no lleva bandera.
Nunca caminé por sendas ya holladas por otros.
Nunca tuve mujer ni casa, siempre fui un solitario,
tampoco nunca fui dueño de tierras o potros.

Siempre fui un hombre de pocas palabras,
nunca me fue propicia la cambiante fortuna.
Ya de niño fui tratado a palos como un perro
y mi endurecido cuerpo conoció la hambruna.

Como a la espiga de trigo me dobla el viento
pero no me rompo, soy suave y duro.
Vaquiano de la vida soy orejano y chúcaro,
escucho silbar al viento y vivo sin apuro.

Eladio Parreño Elías

14-Abril-2011

 
Esos son los llamados "daños colaterales" de las guerras, seres que ya no encuentran por mucho que busquen, que ya no viven por mucho que no hayan muerto. Si al menos nos sirviera para no cometer los mismos errores?. Estrellas para tus tristes recuerdos y un abrazo fuerte para ti
 
Pues al final la filosofía de vida es estupenda...

Me ha gustado mucho recorrer tus letras, amigo mio... un placer sincero... Besitos.......... Bet
 
¡Hola, Eladio!
Describes a la perfección lo que debieron de sentir tantos y tantos hijos de perdedores de la guerra durante los más negros años de dictadura, de hambre y miseria. Estos hombres y mujeres sobrevivieron por mero instinto de supervivencia y por los ideales democráticos que llevaban tan adentro.
Enhorabuena por tus letras, merecedoras de estrellas y de reputación. Besos, amigo.

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Nací pobre y la guerra mató a mis padres.
Trabajé siendo niño por un mísero salario,
por eso pienso que el mundo no es justo,
porque de niño mi vida fue un calvario.

Siendo aún joven me fui a vivir a la montaña.
Confío más el las alimañas que en el hombre.
Me alimento de lo que me ofrece la natutaleza
vivo deseando que nadie mis apellidos nombre.

El poncho con el que me abrigo no lleva bandera.
Nunca caminé por sendas ya holladas por otros.
Nunca tuve mujer ni casa, siempre fui un solitario,
tampoco nunca fui dueño de tierras o potros.

Siempre fui un hombre de pocas palabras,
nunca me fue propicia la cambiante fortuna.
Ya de niño fui tratado a palos como un perro
y mi endurecido cuerpo conoció la hambruna.

Como a la espiga de trigo me dobla el viento
pero no me rompo, soy suave y duro.
Vaquiano de la vida soy orejano y chúcaro,
escucho silbar al viento y vivo sin apuro.

Eladio Parreño Elías

14-Abril-2011

 
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Nací pobre y la guerra mató a mis padres.
Trabajé siendo niño por un mísero salario,
por eso pienso que el mundo no es justo,
porque de niño mi vida fue un calvario.

Siendo aún joven me fui a vivir a la montaña.
Confío más el las alimañas que en el hombre.
Me alimento de lo que me ofrece la natutaleza
vivo deseando que nadie mis apellidos nombre.

El poncho con el que me abrigo no lleva bandera.
Nunca caminé por sendas ya holladas por otros.
Nunca tuve mujer ni casa, siempre fui un solitario,
tampoco nunca fui dueño de tierras o potros.

Siempre fui un hombre de pocas palabras,
nunca me fue propicia la cambiante fortuna.
Ya de niño fui tratado a palos como un perro
y mi endurecido cuerpo conoció la hambruna.

Como a la espiga de trigo me dobla el viento
pero no me rompo, soy suave y duro.
Vaquiano de la vida soy orejano y chúcaro,
escucho silbar al viento y vivo sin apuro.

Eladio Parreño Elías

14-Abril-2011




Libre como el viento
solo con tu mejor compañia TU MISMO, formidable relato aun con cierta lamentación de los avatares de tu niñez que te condujeron a la paz en tu alma.mis estrellas Eladio, besos del mediterraneo
 
Un gusto leer tus versos . Estrellitas y un abrazo .

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Nací pobre y la guerra mató a mis padres.
Trabajé siendo niño por un mísero salario,
por eso pienso que el mundo no es justo,
porque de niño mi vida fue un calvario.

Siendo aún joven me fui a vivir a la montaña.
Confío más el las alimañas que en el hombre.
Me alimento de lo que me ofrece la natutaleza
vivo deseando que nadie mis apellidos nombre.

El poncho con el que me abrigo no lleva bandera.
Nunca caminé por sendas ya holladas por otros.
Nunca tuve mujer ni casa, siempre fui un solitario,
tampoco nunca fui dueño de tierras o potros.

Siempre fui un hombre de pocas palabras,
nunca me fue propicia la cambiante fortuna.
Ya de niño fui tratado a palos como un perro
y mi endurecido cuerpo conoció la hambruna.

Como a la espiga de trigo me dobla el viento
pero no me rompo, soy suave y duro.
Vaquiano de la vida soy orejano y chúcaro,
escucho silbar al viento y vivo sin apuro.

Eladio Parreño Elías

14-Abril-2011

 
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Nací pobre y la guerra mató a mis padres.
Trabajé siendo niño por un mísero salario,
por eso pienso que el mundo no es justo,
porque de niño mi vida fue un calvario.

Siendo aún joven me fui a vivir a la montaña.
Confío más el las alimañas que en el hombre.
Me alimento de lo que me ofrece la natutaleza
vivo deseando que nadie mis apellidos nombre.

El poncho con el que me abrigo no lleva bandera.
Nunca caminé por sendas ya holladas por otros.
Nunca tuve mujer ni casa, siempre fui un solitario,
tampoco nunca fui dueño de tierras o potros.

Siempre fui un hombre de pocas palabras,
nunca me fue propicia la cambiante fortuna.
Ya de niño fui tratado a palos como un perro
y mi endurecido cuerpo conoció la hambruna.

Como a la espiga de trigo me dobla el viento
pero no me rompo, soy suave y duro.
Vaquiano de la vida soy orejano y chúcaro,
escucho silbar al viento y vivo sin apuro.

Eladio Parreño Elías

14-Abril-2011


Hola, ante esas condiciones de vida... ¡quien no se vuelve rebelde!, más te felicito porque nunca has sido dueño de nada y asi eres feliz, eso es lo importante. Sufriste pero aprendiste... Grato leerte saludos y estrellas
¡SONRIE
 
Huellas indelebles de lo que las asqueadas guerras dejan, cicatrices que hacen a los hombres de diferentes tallas y medidas invariablemente. Profundidad social, histórica, psicológica y filosófica afloran tus versos geniales. Saludos y estrellas. Besos con mucho cariño.
 
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Nací pobre y la guerra mató a mis padres.
Trabajé siendo niño por un mísero salario,
por eso pienso que el mundo no es justo,
porque de niño mi vida fue un calvario.

Siendo aún joven me fui a vivir a la montaña.
Confío más el las alimañas que en el hombre.
Me alimento de lo que me ofrece la natutaleza
vivo deseando que nadie mis apellidos nombre.

El poncho con el que me abrigo no lleva bandera.
Nunca caminé por sendas ya holladas por otros.
Nunca tuve mujer ni casa, siempre fui un solitario,
tampoco nunca fui dueño de tierras o potros.

Siempre fui un hombre de pocas palabras,
nunca me fue propicia la cambiante fortuna.
Ya de niño fui tratado a palos como un perro
y mi endurecido cuerpo conoció la hambruna.

Como a la espiga de trigo me dobla el viento
pero no me rompo, soy suave y duro.
Vaquiano de la vida soy orejano y chúcaro,
escucho silbar al viento y vivo sin apuro.

Eladio Parreño Elías

14-Abril-2011



La vida juega con esas almas desiertas de amor, que ya no podrán cambiar
y su futuro, sembrado de soledad se interna en lo único que puede confiar: la naturaleza.
¡Triste poema cargado de inmensa amargura!
¡Recibe mis felicitaciones, besos, mariposas y estrellas por tu poema, poeta!
Ver el archivos adjunto 20950
 
dulcinista: El derecho a la nada es una constante en la historia de la humanidad, ya llegará el momento en que se generalice en la población del mundo, una mejor calidad de vida y entonces podremos decir: vivimos en un mundo civilizado. Saludos.
 
Duros versos, pobre hombres, de los palos recibidos le condicionaron el ser un hombre frío, solitario y paria. Como siempre grande es tu manera de decir lo que nos quieres dar a enseñar. Un saludo de Samuel.
 
Nací pobre y la guerra mató a mis padres.
Trabajé siendo niño por un mísero salario,
por eso pienso que el mundo no es justo,
porque de niño mi vida fue un calvario.

Siendo aún joven me fui a vivir a la montaña.
Confío más el las alimañas que en el hombre.
Me alimento de lo que me ofrece la natutaleza
vivo deseando que nadie mis apellidos nombre.

El poncho con el que me abrigo no lleva bandera.
Nunca caminé por sendas ya holladas por otros.
Nunca tuve mujer ni casa, siempre fui un solitario,
tampoco nunca fui dueño de tierras o potros.

Siempre fui un hombre de pocas palabras,
nunca me fue propicia la cambiante fortuna.
Ya de niño fui tratado a palos como un perro
y mi endurecido cuerpo conoció la hambruna.

Como a la espiga de trigo me dobla el viento
pero no me rompo, soy suave y duro.
Vaquiano de la vida soy orejano y chúcaro,
escucho silbar al viento y vivo sin apuro.

Eladio Parreño Elías

14-Abril-2011



eS UN MARAVILLOSO POEMA AMIGO... DEBE SER MUY DURO TENER QUE VIVIR BAJO ESE YUGO.. PERO TODO EN LA VIDA TIENE UN FIN POSITIVO... ES PULIRSE COMO SE PULE UN BELLO DIAMANTE QU TIENE QUE PASAR POR LAS MAS ALTAS TEMPERATURAS.. PARA SER EL MAS HERMOSO/// ES COMO SE LE DA EL BRILLO A ORO... TODO AQUELLO QUE TERMINA HERMOSO ES PORQUE HA PASADO POR UN DURO PROCESO.. Y POR ESO HOY... HA SURGIDO ESA JOYA DE POEMA Y ESE GRAN POETA
ESTRELLAS Y REPUTACIÓN A TU MARAVILLOSA CREACIÓN
MiSiVi
 
MUY BELLO, bien dicen que la vida y la infancia forja nuestro caracter, pero pienso que hay que darse una oportunidad de cambio, no todo puede ser tan malo, es lo que pienso, y bueno esa palabras Vaquiano, orejano y chúcaro no las entiendo, abrazos y estrellitas.
 
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Nací pobre y la guerra mató a mis padres.
Trabajé siendo niño por un mísero salario,
por eso pienso que el mundo no es justo,
porque de niño mi vida fue un calvario.

Siendo aún joven me fui a vivir a la montaña.
Confío más el las alimañas que en el hombre.
Me alimento de lo que me ofrece la natutaleza
vivo deseando que nadie mis apellidos nombre.

El poncho con el que me abrigo no lleva bandera.
Nunca caminé por sendas ya holladas por otros.
Nunca tuve mujer ni casa, siempre fui un solitario,
tampoco nunca fui dueño de tierras o potros.

Siempre fui un hombre de pocas palabras,
nunca me fue propicia la cambiante fortuna.
Ya de niño fui tratado a palos como un perro
y mi endurecido cuerpo conoció la hambruna.

Como a la espiga de trigo me dobla el viento
pero no me rompo, soy suave y duro.
Vaquiano de la vida soy orejano y chúcaro,
escucho silbar al viento y vivo sin apuro.

Eladio Parreño Elías

14-Abril-2011



dulcinista!!! Tremenda biografia, pero MAS TREMENDAS VIVENCIAS DE DICHO JORNALERO, y pensar que siguen pasando, actos dignos de denucia, que seguimos siendo victimas del mas fuerte, siento o creo que debes de ser cronista de periodicos, o diarios, tienes una exlente manera de ver y escribir las cosas cotidianas, historicas, o cuentos, y hasta inventadas por ti, un abrazo + un beso tamano de mar
 
Dura realidad que forma verdaderos hombres, quién ha sufrido, aprecia màs la vida y mide cada uno de sus pasos, la vida es la es la mejor escuela del hombre; triste destino que ha sido y es aùn el de muchos sobre esta tierra, enormes versos mi querido Dulcinista no dejas de sorprenderme.
 
No sé si sera poema o no, pero la verdad esque tiene una pluma que muchos deseariamos, raro es aquel que no halla pasado calamidades, sobre todo en esa epoca donde habia escases de todo.ABRAZOS
 
Duros vestigios propios de una posguerra y de una educación permisiva con el maltrato.
Elocuentes versos para describir la realidad de más de uno.
Siempre es un placer pasar por tu trabajo.
Un abrazo.
 
Eladio, todo eso son consecuencias de una contienda muy dificil de compreder. Me gustan más tus poemas que los relatos cortos, Saludos cordiales. Carmina.
 
Buenas noches dulcinista. La palabra que me viene a la mente tras la lectura de tus versos es esta: "Dureza", y el concepto con el que se conjuga es "la vida". El resultado global = "La Dureza de la vida"... Sin lugar a dudas tu texto se mueve entre los recuerdos del pasado que marcaron la infancia del personaje y la voluntad de aquél de mostrarse tal cual, como la vida lo ha modelado. El condicionamiento humano, la situación concreta de la época, la situación personal, la realidad sin más... son versos muy crudos estos que nos brindas, pero reales y creíbles... tanto que al principio me has transmitido un sentimiento de pesadumbre y mal estar, tristeza en general... pero al final de los versos el regusto es distinto, porque dejas entrever, de alguna forma, o así lo entiendo yo, la imagen de libertad a la que una persona, que ha vivido como lo ha hecho tu personaje, sin ataduras, puede aferrarse... gracias a las desgracias, eso si... Muchas gracias por hacerme pensar. ¡Un saludo! :)
 

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