carlos lopez dzur
Poeta que considera el portal su segunda casa
A veces
para dar el estímulo
que origina el color de las mañanas
y mueve el flujo, la mar de la existencia,
sólo falta una pequeña ola
del matiz terso de la rosa,
la gracia cándida de una niña bonita.
Hay que saber, Kumara,
ya que caminamos por orillas peligrosas,
que son estrellas veloces, nacientes, fugaces,
almas pequeñitas que serán generosas
y entrarán en la mar
y, en lo amargo derramado en ella,
caerán con sus vidas de sal y de dulzura.
Hay que saber hallar una pizca de luz
en lo oscuro, pizca de vida en la muerte.
Solverse con ese ser desconocido
que es el ser-que-se-devela, cotidiano,
transfigurándose en infinitas posibilidades.
De «Tantralia» / poemario inédito
http://es.geocities.com/baudelaire1998/tantralia3.html
para dar el estímulo
que origina el color de las mañanas
y mueve el flujo, la mar de la existencia,
sólo falta una pequeña ola
del matiz terso de la rosa,
la gracia cándida de una niña bonita.
Hay que saber, Kumara,
ya que caminamos por orillas peligrosas,
que son estrellas veloces, nacientes, fugaces,
almas pequeñitas que serán generosas
y entrarán en la mar
y, en lo amargo derramado en ella,
caerán con sus vidas de sal y de dulzura.
Hay que saber hallar una pizca de luz
en lo oscuro, pizca de vida en la muerte.
Solverse con ese ser desconocido
que es el ser-que-se-devela, cotidiano,
transfigurándose en infinitas posibilidades.
De «Tantralia» / poemario inédito
http://es.geocities.com/baudelaire1998/tantralia3.html