Acnamalas
Poeta que considera el portal su segunda casa
En otro tiempo vivían los indios orgullosos.
Caballos blancos, honores y penachos,
frentes altas, miradas regias, uno más dos,
tres jefes en su pasado esplendor.
Blanco y negro los arropa en su exilio,
irse de sus tierras un suplicio,
un despropósito, un deshonesto desalojo.
Blanco y negro y agua en sus ojos fieros.
Levantan las manos con el cuerpo erguido,
el corazón cubierto de escarcha, mal rocío,
en el alma el recuerdo de todos ellos
los antepasados que permanecen en silencio.
No llegan al encuentro del adiós por mucho tiempo.
No sienten su presencia cobijando el desaliento.
No están, enmudece el sentir de los valientes.
Adiós, ancestros de un vivir pausado, sereno.
Adiós, a un pueblo rendido sin consuelo.
Hicieron lo mejor para todos ellos
y quedaron sin fuerzas ni aliento.
Otros, los míseros de malos sentimientos,
los esclavizaron, los desalojaron,
les robaron los hermosos campos
y les dieron eriales, tierras yermas, desiertos.
En mala hora llegaron los hombres blancos
mandando, arrasando, matando, usurpando.
Les queda la gloria de lo que fueron, que son y que serán.
Permanece el salvaje oeste en sus retinas.
No todo está muerto, no todo es cieno,
son la sabiduría de un imperio, un ruego, un deseo.
Autora: María Cruz Pérez Moreno -acnamalas-
Derechos de autor reservados.
04/02/2021 Madrid. España.