Mike M.Ch.
Poeta fiel al portal
Mi dulce Blanca niña,
que baje dios y lo diga,
si no eres pura armonía,
por donde se te mira.
Me estas echando a perder,
me di cuenta desde ayer,
que no estuviste y me puse triste,
y esto me puse a escribirte.
Eres mi tortura y gloria,
cuanto este ser ambiciona.
como es que no puedes ver,
eres tú solo tu mujer.
A mí que nunca me ha gustado,
llamar tanto la atención,
contigo le agregue otro clavo,
a mi dulce crucifixión.
Tuve que mirar tan alto,
sabiendo eres irresistible,
y yo aquí abajo acariciando,
hacer contigo lo indecible.
No hay más que hacer,
solo imaginarte y arder,
cuanta estética en tu piel,
el señor pudo poner.
Yo por mi parte,
pretendo adorarte,
ser caballero galante,
aquel que ha de ganarte.
Cuando la sangre explota,
toda precaución es poca,
que baje dios y me diga,
se está mejor allá arriba.
No es una Blasfemia,
el rendirte pleitesía.
y decir que en esta tierra,
eres tú la gloria misma.
que baje dios y lo diga,
si no eres pura armonía,
por donde se te mira.
Me estas echando a perder,
me di cuenta desde ayer,
que no estuviste y me puse triste,
y esto me puse a escribirte.
Eres mi tortura y gloria,
cuanto este ser ambiciona.
como es que no puedes ver,
eres tú solo tu mujer.
A mí que nunca me ha gustado,
llamar tanto la atención,
contigo le agregue otro clavo,
a mi dulce crucifixión.
Tuve que mirar tan alto,
sabiendo eres irresistible,
y yo aquí abajo acariciando,
hacer contigo lo indecible.
No hay más que hacer,
solo imaginarte y arder,
cuanta estética en tu piel,
el señor pudo poner.
Yo por mi parte,
pretendo adorarte,
ser caballero galante,
aquel que ha de ganarte.
Cuando la sangre explota,
toda precaución es poca,
que baje dios y me diga,
se está mejor allá arriba.
No es una Blasfemia,
el rendirte pleitesía.
y decir que en esta tierra,
eres tú la gloria misma.