¿Eres sensual? Fue tu pregunta en tono de coqueteo, Mi boca en súbito desierto se transformo, por mi mente entre asombro y enojo pasaban miles de hojas de escritura grotesca, donde se veía el enfado que aquella pregunta producía. Cómo había pasado mi galán de sueños caballerescos a ser villano de la vida cotidiana, que sin reparo alguno había pronunciado tal agravio. Mi mirada se entre cerro, circunscribía trayectoria del lecho bajo del techo al borde del mantel, en el escenario donde pensé me dejaría ver su amor, era otra la petición que me ilusionaba era ¿quieres ser mi novia? Fue el cambio de esta que provoco el cambio del tenue rosa a rojo ardiente mis mejillas, de mi boca el si tan esperado se detenía. Apretando la mandíbula trate de enfriar las ideas con un poco del postre helado que tenía, con el cubierto pasando sutilmente rosando el copo, en porción exquisita como hoja que serena cae del árbol así mi mano hizo el recorrido de la copa a mi boca, acariciando el borde de la utilería con mis labios, una mueca casi imperceptible de risa, alce la mirada para descubrir la tuya. En tu cuello varonil vi el pago del atrevimiento con un trago de saliva, de ahí mis ojos siguieron a su boca, donde los freno estas palabras ¡ya se la respuesta! No se diga mas has contestado y gentil el bocado ha denotado lo que será mi virilidad en tus manos solo manjar que se derrite en tus comisuras, tú eres artífice de mi rendición.