BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
No recuerdo la boda
de mis sueños, ni el traje
que anuncié en Galerías Preciados,
para mi defunción.
No me olvido de los días de fiesta,
ni consigno en el desván de los santos,
las humedades de tu falda de raso.
No consigo recrearme en tus detalles,
ni concibo frases geniales en tu homenaje,
ni me pongo al borde del precipicio por tus
andares.
No recibo visitas, no alquilo mis alcobas,
no rumio en soledad, el tabaco de la nostalgia.
Ya no subo la cuesta, no ando con cualquiera,
me cuesta un suplicio el vértigo de los días de fiesta.
Ni vendo en Moda Centro, los alfileres
de nuestro noviazgo, ni me encargo de encargar
pilas de recambio para el radiocasete.
No camino con el culo al aire, no disparo
al primero que pasa, no termino de arañarte
la espalda, ni desciendo la cuesta del Calvario
con ojeras en los pantalones.
Ni me acuesto con la doncella de mármol,
ni paso de la guardia civil, ni la policía polaca
me detiene por estafador en el metro de Madrid.
©
de mis sueños, ni el traje
que anuncié en Galerías Preciados,
para mi defunción.
No me olvido de los días de fiesta,
ni consigno en el desván de los santos,
las humedades de tu falda de raso.
No consigo recrearme en tus detalles,
ni concibo frases geniales en tu homenaje,
ni me pongo al borde del precipicio por tus
andares.
No recibo visitas, no alquilo mis alcobas,
no rumio en soledad, el tabaco de la nostalgia.
Ya no subo la cuesta, no ando con cualquiera,
me cuesta un suplicio el vértigo de los días de fiesta.
Ni vendo en Moda Centro, los alfileres
de nuestro noviazgo, ni me encargo de encargar
pilas de recambio para el radiocasete.
No camino con el culo al aire, no disparo
al primero que pasa, no termino de arañarte
la espalda, ni desciendo la cuesta del Calvario
con ojeras en los pantalones.
Ni me acuesto con la doncella de mármol,
ni paso de la guardia civil, ni la policía polaca
me detiene por estafador en el metro de Madrid.
©