laureano
Poeta que considera el portal su segunda casa
De madrugada estaba ahogado en sueños,
no podía despertar
hasta que el cielo bombardeó con tormentas
los árboles del patio,
sus copas y hojas,
el pasto verde,
la tierra,
las ventanas,
las puertas y los techo,
entonces desperté.
La madrugada nos ahogaba en sueños,
no podíamos desahogarnos
hasta que el cielo disparó metralletas de tormentas
sobre tu jardín y el mío,
sobre los árboles de tu cuadra y de la mía,
entonces nos desahogamos.
Luego el cielo bombardeó con lluvias
el patio y sus árboles,
sus copas y hojas
y el pasto verde,
los techos,
los jardines,
la calle,
los edificios
y las casas de chapas en las villas,
el rió,
y la arena,
en fin el paisaje.
Laureano Asoli
no podía despertar
hasta que el cielo bombardeó con tormentas
los árboles del patio,
sus copas y hojas,
el pasto verde,
la tierra,
las ventanas,
las puertas y los techo,
entonces desperté.
La madrugada nos ahogaba en sueños,
no podíamos desahogarnos
hasta que el cielo disparó metralletas de tormentas
sobre tu jardín y el mío,
sobre los árboles de tu cuadra y de la mía,
entonces nos desahogamos.
Luego el cielo bombardeó con lluvias
el patio y sus árboles,
sus copas y hojas
y el pasto verde,
los techos,
los jardines,
la calle,
los edificios
y las casas de chapas en las villas,
el rió,
y la arena,
en fin el paisaje.
Laureano Asoli