BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Pero tú, ensamblaje inédito,
catapultado mensaje estelar,
derivación imponderable, tú
regresas del invierno acometiendo
imposibles piras de flores ardientes.
Entonces la tristeza, ese abatida
dureza impertérrita, sobre superficies
venerables, escribe en mi cuerpo
su diario de ausencias proscritas.
Entonces tú, amigo entrañable,
ojos marítimos, célula inmutable,
mutismo que encadena
victoria tras victoria, en ese cielo atravesado
de nubes: tú, lo que muerde en las entrañas
hasta derribarles por completo, por suelos y muérdagos,
por incitantes muslos que saben ahora a muerte:
Entonces, siempre y hoy-.
©
catapultado mensaje estelar,
derivación imponderable, tú
regresas del invierno acometiendo
imposibles piras de flores ardientes.
Entonces la tristeza, ese abatida
dureza impertérrita, sobre superficies
venerables, escribe en mi cuerpo
su diario de ausencias proscritas.
Entonces tú, amigo entrañable,
ojos marítimos, célula inmutable,
mutismo que encadena
victoria tras victoria, en ese cielo atravesado
de nubes: tú, lo que muerde en las entrañas
hasta derribarles por completo, por suelos y muérdagos,
por incitantes muslos que saben ahora a muerte:
Entonces, siempre y hoy-.
©