Pablo walfisch
Pablo walfisch
Sin darnos cuenta nos arrastramos hasta la orilla,
un borde demasiado delgado
para no caer.
Nos miramos ese segundo
y es esa sonrisa la que hace estallar el sol en una noche cualquiera.
Cruel es la cobardía
más cruel la duda.
Podemos caminar sin siquiera despegar los pies del suelo,
flotar en los espacios ingrávidos,
aparecer sin querer,
ser invisibles,
imposibles,
imperceptibles,
perder la noción
y la conciencia.
El borde delgado,
el abismo,
la caída extraña.
Despertar del sueño
cuando esa voz se aleja,
y nos deja solos.
un borde demasiado delgado
para no caer.
Nos miramos ese segundo
y es esa sonrisa la que hace estallar el sol en una noche cualquiera.
Cruel es la cobardía
más cruel la duda.
Podemos caminar sin siquiera despegar los pies del suelo,
flotar en los espacios ingrávidos,
aparecer sin querer,
ser invisibles,
imposibles,
imperceptibles,
perder la noción
y la conciencia.
El borde delgado,
el abismo,
la caída extraña.
Despertar del sueño
cuando esa voz se aleja,
y nos deja solos.