Víctor Mileo
Poeta adicto al portal
La resaca del abstemio llueve de un dolor viejo, antiguo, donde el potrillo cabalga
en los ojos sangrientos del borracho de tanta lucidez y su vasta montura,
lo enloquece , lo arrastra por los mapas dibujando la raspadura de un continente
saqueado y envuelto en esa grasa que el odio amamanta en la hiel , preñándose de venganza.
Las carabelas prostituyeron al indígena, lo robaron con dádivas de fe,
La misma que utilizaron descarnar espinazos con látigos de oro y miedo.
Es ese miedo religioso áspero y sin ciencia que proclama. Con una mano bondad,
con la otra castigo.
Y la duda, desenredada de esa misma tela de caza merece una resaca mayor que la del alcohólico,
El abstemio se emborracha de paciencia.
Espera que gire la veleta de la suerte y reparta mejores cartas en el futuro.
Para entonces todos saldremos de ese mismo prostíbulo creyendo que el dogma de fe nos ha follado a latigazos y la resaca
Nos demostrará que también aquí la utopía nos falló y siempre tendremos la duda envuelta en preguntas sobre lo imperfecto que es el mundo. Y lo pequeños que somos los abstemios ante los borrachos de poder.
Reservados todos los derechos©
en los ojos sangrientos del borracho de tanta lucidez y su vasta montura,
lo enloquece , lo arrastra por los mapas dibujando la raspadura de un continente
saqueado y envuelto en esa grasa que el odio amamanta en la hiel , preñándose de venganza.
Las carabelas prostituyeron al indígena, lo robaron con dádivas de fe,
La misma que utilizaron descarnar espinazos con látigos de oro y miedo.
Es ese miedo religioso áspero y sin ciencia que proclama. Con una mano bondad,
con la otra castigo.
Y la duda, desenredada de esa misma tela de caza merece una resaca mayor que la del alcohólico,
El abstemio se emborracha de paciencia.
Espera que gire la veleta de la suerte y reparta mejores cartas en el futuro.
Para entonces todos saldremos de ese mismo prostíbulo creyendo que el dogma de fe nos ha follado a latigazos y la resaca
Nos demostrará que también aquí la utopía nos falló y siempre tendremos la duda envuelta en preguntas sobre lo imperfecto que es el mundo. Y lo pequeños que somos los abstemios ante los borrachos de poder.
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