scarlata
Poeta veterano en el portal.
Cada nueva muerte asesina un trozo de mí.
Por eso ya no existo
en estas tardes de marzo.
Me abandoné
en la herida de una noche de lluvia,
escondido el llanto bajo un paraguas.
Porque, en realidad, nadie quiere oír.
Ya no existo en aquel impermeable,
no conservo el calor de sus bolsillos.
Ni el reflejo de los trenes
que arañaron mis rodillas.
Algunas noches pretenden borrar
los números de los muertos,
-ésos que no volverán a llamarme-.
Pero no las dejo duplicar ese destino
de una misma muerte en marzo.