Bosques

lucascordova

Poeta recién llegado
Hoy la vi en una flor. Estaba sentada sobre un pétalo con sus piernas colgando hacia afuera. Se hizo a un lado cuando una mariposa entró a buscar su alimento y la saludó con gracia en su despegue. Se acomodó nuevamente, cerró los ojos, inclinó su cuerpo levemente hacia atrás apoyándose sobre sus manos, y con las piernas colgando de la flor, buscó en quietud y silencio calentarse bajo la luz del sol; era una situación perfecta la cual me gustaría poder describir con mejor detalle. Yo creí que buscaba disfrutar de sus últimos minutos antes de tener que recobrar su tamaño habitual y ver solo las flores desde lejos mientras camina deprisa por alguna razón.
Pero me equivocaba. Comenzó a atardecer y la vi deslizarse suavemente hacia el interior de la flor, acostarse sobre los estambres y dormirse bajo la luz de las primeras estrellas.
La noche cayó y su flor se cerró. Misteriosamente yo también me había encogido y comenzaba a hacer frío. Divisé un lirio de un rosa blanquecino, trepé por el tallo hasta la cima e ingresé. Me acosté a descansar, y el hombre gigante que me había estado observando todo aquel tiempo se dio media vuelta y se marchó en el silencio de la noche. Lo vi desaparecer entre los rosedales mientras los grillos comenzaban a sonar sus voces.
El silencio interior había llegado a mí.
Es el recuerdo de la noche más hermosa que viví.
 
Última edición:
Hoy la vi en una flor. Estaba sentada sobre un pétalo con sus piernas colgando hacia afuera. Se hizo a un lado cuando una mariposa entró a buscar su alimento y la saludó con gracia en su despegue. Se acomodó nuevamente, cerró los ojos, inclinó su cuerpo levemente hacia atrás apoyándose sobre sus manos, y con las piernas colgando de la flor, buscó en quietud y silencio calentarse bajo la luz del sol; era una situación perfecta la cual me gustaría poder describir con mejor detalle. Yo creí que buscaba disfrutar de sus últimos minutos antes de tener que recobrar su tamaño habitual y ver solo las flores desde lejos mientras camina deprisa por alguna razón.
Pero me equivocaba. Comenzó a atardecer y la vi deslizarse suavemente hacia el interior de la flor, acostarse sobre los estambres y dormirse bajo la luz de las primeras estrellas.
La noche cayó y su flor se cerró. Misteriosamente yo también me había encogido y comenzaba a hacer frío. Divisé un lirio de un rosa blanquecino, trepé por el tallo hasta la cima e ingresé. Me acosté a descansar, y el hombre gigante que me había estado observando todo aquel tiempo se dio media vuelta y se marchó en el silencio de la noche. Lo vi desaparecer entre los rosedales mientras los grillos comenzaban a sonar sus voces.
El silencio interior había llegado a mí.
Es el recuerdo de la noche más hermosa que viví.
Realmente muy hermoso. Un trabajo delicioso. Saludos
 
Hoy la vi en una flor. Estaba sentada sobre un pétalo con sus piernas colgando hacia afuera. Se hizo a un lado cuando una mariposa entró a buscar su alimento y la saludó con gracia en su despegue. Se acomodó nuevamente, cerró los ojos, inclinó su cuerpo levemente hacia atrás apoyándose sobre sus manos, y con las piernas colgando de la flor, buscó en quietud y silencio calentarse bajo la luz del sol; era una situación perfecta la cual me gustaría poder describir con mejor detalle. Yo creí que buscaba disfrutar de sus últimos minutos antes de tener que recobrar su tamaño habitual y ver solo las flores desde lejos mientras camina deprisa por alguna razón.
Pero me equivocaba. Comenzó a atardecer y la vi deslizarse suavemente hacia el interior de la flor, acostarse sobre los estambres y dormirse bajo la luz de las primeras estrellas.
La noche cayó y su flor se cerró. Misteriosamente yo también me había encogido y comenzaba a hacer frío. Divisé un lirio de un rosa blanquecino, trepé por el tallo hasta la cima e ingresé. Me acosté a descansar, y el hombre gigante que me había estado observando todo aquel tiempo se dio media vuelta y se marchó en el silencio de la noche. Lo vi desaparecer entre los rosedales mientras los grillos comenzaban a sonar sus voces.
El silencio interior había llegado a mí.
Es el recuerdo de la noche más hermosa que viví.
Equivocaciones en ese sueño que recreado en el misterio
deja un emblema de polaridad que se adueña en esos
instantes de puro reflejo transformador. felicidades.
magnifico. luzyabsenta
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba