Sira
Poeta fiel al portal
Pasamos por ascendentes calles centenarias
deambulando mano en mano,
curioseando el Mercado de la Rana
y recorriendo a zancadas el Paseo del Prado.
Qué exquisita ternura, qué inocencia perdida...
Cuántos recuerdos agridulces y lejanos
aún veo saludándome desde cada esquina.
Aquellos primeros albores indulgentes
de esos días relumbrantes y ya pasados
me observan a hurtadillas, sonrientes,
con un halo de bucles largos y dorados
y con el titilar de miles de luces refulgentes
marcando el son de nuestros atolondrados pasos.
deambulando mano en mano,
curioseando el Mercado de la Rana
y recorriendo a zancadas el Paseo del Prado.
Qué exquisita ternura, qué inocencia perdida...
Cuántos recuerdos agridulces y lejanos
aún veo saludándome desde cada esquina.
Aquellos primeros albores indulgentes
de esos días relumbrantes y ya pasados
me observan a hurtadillas, sonrientes,
con un halo de bucles largos y dorados
y con el titilar de miles de luces refulgentes
marcando el son de nuestros atolondrados pasos.
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