iadra
Poeta que considera el portal su segunda casa
Deber de tomar las noches
como único recinto.
Como contenedor de fríos ojos
que brindan laberintos.
Botella de tinta negra
donde me pinto
los labios con luces siniestras,
con grifos de oscurantismo.
¿Son solo sicofonìas
o en realidad se nombra abismo?
Carta de pase para los tuyos,
un lugar tibiecito,
donde postrarse sobre llamas,
bebiendo de los nichos
hartos de cabezas pululantes,
de gusanos y bichos.
Membresía vitalicia
dada por la inmundicia
del alma que se trasluce
bajo pieles ancestrales.
Deber de lacerar y hundir
garras en carne putrefacta.
De comer hasta saciar
el más viciado sentido,
y volverse
un demonio contenido
en el vaso de cristal corriente
donde hubo vodka
que fue bebido.
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