olimpo
Poeta recién llegado
BREBAJE DE OJOS SILVESTRES
Qué furia muerte vive en mí,
qué calma el brebaje de hierbas silvestres.
Si tú no tienes alma.
Si nadie profetiza de local,
déjame visitar tu altar,
arreglar las ovejas negras y encontrar las perdidas.
Déjame usar el bastón de serpiente,
para ahuyentar los lobos,
deja que el algodón limpie el cuadro de la virgen.
Quiero darte un baño en medio del rebaño,
en el caño grande;
que represan a tantos peces dispuestos al manjar,
que atraen a tantas redes hambrientas,
que no necesitan milagros, ni vino;
tan sólo a tu cuerpo divino,
sólo una rosa en tu pelo y una sonrisa siniestra, ancestral,
que me recuerde a la Biblia, el cretácico;
cuando éramos tú y yo en la pradera,
cuando la pradera era nuestro peligro,
nuestro hogar de tinieblas, de nieve, de pieles.
Déjame ahuyentar dinosaurios, arrastrar la carreta;
cometer los delitos que me hieran de tiempo,
que me internen en ti, en las galaxias del cielo.
En el tono siniestro, caduca la vela encendida en tu altar;
ya se acabaron los rezos,
ya es hora de la verdad.
Doy mi destino por tierra fértil,
fértil es el polen de la rosa en tu cabello,
fértiles desovan los peces en caño grande;
doy mi destino por la mujer que eres
Qué furia muerte vive en mí,
qué calma tu mirada de ojos silvestres.
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[FONT="]Olimpo
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