Teo Moran
Poeta fiel al portal
En el horizonte la calígula perenne
de un tiempo sometido por la nieve
deja sus labios de cristal en las cumbres,
y silente como un suspiro renace
sobre los dedos de un sol roto y plomizo,
este poco a poco van ocupando tu sitio.
Aquellos árboles desnudos y dormidos
aligeran su alma sobre el sendero,
lo llenan de hojas rotas y marchitas
dejando un frío lamento en el pecho,
mas las aves que en sus ramas trinaron
hoy quiméricas van ocupando tu sitio.
En el río la vida se gesta medrosa,
ufana de los girasoles marchitos
y del trigal labrado que recién asoma,
de la amapola bella y encarnada
y del junco que verdea con su tallo,
éstos despacio van ocupando tu sitio.
Los días son presos de unas rasgadas nubes,
de unas sonrisas desterradas del mundo,
de unas voces que corren calle abajo
sin destino, de unas rápidas pisadas
de gente que viene y va sin destino,
sus sombras van ocupando tu sitio.
Los abrazos son pasto del recuerdo,
los latidos llevan un aura de tristeza
junto a unos labios dulces ahora añorados,
la piel hecha jirones por un instante de amor
y allí, a lo lejos, vuela libre la golondrina
que etérea va ocupando tu sitio.
La soledad juega con el frío invierno
como unos niños en la hora del recreo,
gritan y ríen para después quedar en silencio
y en el columpio una evocación de mí mismo
con la osadía del quien quiere atrapar al mundo,
éste ingenuo va ocupando tu sitio.
Siento que te pierdo a cada paso,
tal como un sueño se escapa al despertar
y en el corazón una fútil esperanza
da cobijo a una distante felicidad
por la cual suspiro y a veces muero,
aquel amor ha dejado un hueco vacío
que nunca nada será capaz de llenar.